EL INFIERNO DE TUS OJOS

Por: William Jiménez

Ayer conocí lo que era el suicidio de tus ojos. Lo que era vivir sin el alma, arrastrándome en el Inframundo, sin poder respirar y simplemente ahogándome entre burlas y penas que mancharon mi gran serenidad. Corté mis venas y dejé fluir mi sangre mientras sentía que la vida me quitaba cada parte de ti, limpiando cada esencia en la que te quedaste penetrada. Cada instante de mi vida pasó frente a mis ojos y, sin imaginarlo, quise burlarme de la muerte, pero ella se burló de mí. Pensé que me salvarías y lo único que en estos momentos me puede salvar es saltando de este puente, sin imaginar qué puede pasar en mi vida, qué puede sentir mi alma sabiendo que me estoy desangrando. Nadie recordará quién soy, de dónde vengo y adónde voy. Simplemente fui alguien que no merecía vivir en esta vida y preferí escapar de una forma poco cobarde, sin imaginar que la vida no me daría más oportunidad de poder estar nuevamente en tu vida.

No te preocupes, ya no sabrás de mí, ya no conocerás nada de mí. Simplemente seré una persona más que desapareció, una persona más que no debería existir en esta vida, ni en las que siguen. El infierno y el cielo no permitirán que regrese, sabiendo el pecado que cometí, el más grande de no poder luchar por ti, amor.
Serás mi gran historia que recordaré en el Inframundo. Serás la luz que no podré volver a tocar. Serás mi única novia, mi única esposa, mi única amante, mi única mujer dentro de mi ser.

Me sacrifico sin piedad a renacer, sin piedad a nadie más, para poder tener el control de nuestro ser.


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