¿Cómo me pides que te olvide, si aún pesa tu ausencia en mí, si aún te llevo conmigo a todas partes? Si aún cargo tu fantasma en mis hombros.
¿Cómo quieres que deje de quererte, si siento que estás a mi lado, si todo me recuerda a ti? Mi gato maúlla tu nombre, mi perro ladra tu apellido.
¿Cómo quieres borrar de mi mente tu imagen, si mi cama te extraña, si mi café se enfría, si la ducha se siente inmensa, si la música no me inspira, y si mi casa es más opaca sin tu luz?
¿Cómo quieres que no te recuerde, si mi galería te evoca a diario, si mi sonrisa eras tú, si el tiempo no contaba sin ti, y mis ojos fijos en tu figura estaban?
¿Cómo quieres que lo haga, si aún llevo conmigo tu esencia, si cargo sobre mis hombros la frustración de perderte, de dejarte ir, de consolarme con la tristeza, de acompañarme con la melancolía, de refugiarme en el dolor?
¿Cómo lo hago? No sé. Solo quiero que un día, en medio de la noche, llegues y pidas un abrazo, me supliques un beso y acaricies mi cuerpo en aquella cama donde dejamos pecados plasmados en medio de botellas de vino vacías, embriagados en pasión.
¿Cómo quieres que no te extrañe, si en las noches siento que tu alma vuela y se posa en mi regazo, me acaricia el rostro y me abraza eternamente?
¿Cómo quieres que lo haga, si en las noches mientras lloro tu despedida, mientras abrazo la almohada con tu aroma, reviso el celular esperando tu llamada?
¿Cómo quieres que te odie, si secaste mis lágrimas y me diste tu aliento?
¿Cómo quieres que sea fuerte mientras te observo alejándote, y que en mis ojos una lágrima no delate que me estoy derrumbando por dentro?
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