Por: Alvaro Enrique Parada Villamizar

La Polarización es un fenómeno en el que la opinión pública se divide en dos extremos opuestos de apoyo a un líder, a través de sus propias acciones, giros históricos o fuerzas externas como el sesgo mediático; donde el centro moderado pierde poder e influencia ante la objetividad, coherencia y transparencia en cierta información que puede generar mezquindad.
Mi apreciación como individuo crítico, liberal progresista, coherente y apasionado por la verdad, aunque ésta no siempre es real y absoluta, discrepo y trato de no irme al extremo idealista de creer en la utopía de que un mandato pueda cambiar la aberración institucional del poder corrupto, que lleva gobernando décadas y que le pide resultados a un Ejecutivo, donde todos los otros poderes Legislativo y Judicial se confabulan para torpedearlo por esa burocracia enquistada, de “yo te elijo tú me cuidas…”.
Desearía no entrar en ese juego de desentender el significado material de constituir, que hoy algunos de los altos magistrados de las altas cortes repelen, evocar mandatarios en el pasado que las aclamaban para desarrollar sus planes de gobierno, visualizar los objetivos sostenibles de la ONU establecidos para renovar a energías limpias descarbonizando el medio ambiente y con eso combatir el hambre, la pobreza, el cambio climático, la desigualdad, las guerras y construir la paz… Por fuera se elogia el camino encausado y coherente con la realidad mundial, mientras acá en mi amada Colombia, a diario se ataca miserablemente con todas formas de persecución sexista, misógina, xenófoba, racista, descarada en hechos de corrupción que enlazan con mandatos pasados que olvidan y responsabilizan con el apoyo de los medios prepago del mecanismo corrupto que manipula las masas con la desinformación, por eso nuestro atraso como sociedad que nos lleva a extremos polarizados, donde no hay objetividad, reina el destruir y no construir, saboteando cualquier acuerdo y que en el ciclo normal de las causas han salido a justificar las medidas tomadas que terminaron dando con el tiempo la razón…
Algunas de ellas, la reforma a la salud derrocada y que el fantasma de las EPS por malos manejos recibió la intervención de la Superintendencia – ley 550 de insolvencia o quiebra. La reforma educativa retirada y es este gobierno quien firma el decreto ley de matrícula cero aprobada con antelación en legislaturas del pasado mandato y que quisieron enredar, similar acto con las prebendas a oficiales retirados hoy devuelta a estos, las tierras incautadas a la mafia hace años en poder de políticos hoy en manos de campesinos desplazados…
Transcurridos dos años de “todos contra el Gobierno”, es cuestionable evocar las falacias de sus contradictores en campaña: la privatización, la dictadura, la vulneración de los derechos a protestar libremente sin autoridades reprimiendo y el respeto a la vida por las fuerzas armadas. Hoy observamos mayor inclusión social, participación ciudadana, inversión en educación, reforma agraria, implementación de energías limpias y lucha frontal contra la corrupción que financia el narcotráfico con ejemplares decomisos de droga no divulgados por los medios.
Concluyo que no me arrepiento de haber sufragado por un cambio lento, pero con resultados contundentes, falta mucho por hacer y es en la independencia de poderes, que la convocatoria a una Constituyente nos debe unir para mejorar lo existente y lo que funciona para corregir lo que no está bien…

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