Por: Fernando Reina

«El debate sobre la educación en casa se centra en si es una liberación o un aislamiento. Para algunos, ofrece una educación personalizada y flexible, libre de las restricciones del sistema escolar tradicional, con metodologías innovadores cuya formación gira en torno directamente a cada estudiante que la aplica; para otros, puede provocar aislamiento social, limitando las oportunidades de interacción y desarrollo de habilidades sociales que proporciona una educación convencional».

En un mundo en constante evolución, la educación tradicional se enfrenta a desafíos y críticas que han dado lugar a la exploración de nuevas alternativas educativas. Esta educación se ha posicionado como una opción viable para muchas familias que buscan un enfoque más personalizado y flexible para el aprendizaje de sus hijos. Sin embargo, este modelo educativo suscita un intenso debate: ¿representa una liberación del sistema educativo convencional y tradicional o por el contrario, implica un aislamiento perjudicial para los estudiantes?
La educación en casa surge como respuesta a diversas inconformidades con el sistema escolar tradicional. Muchas familias buscan una educación más adaptada a las necesidades individuales de sus hijos, libre de las limitaciones y problemas comunes en las instituciones educativas, como el bullying, y el matoneo entre los mismos estudiantes; y las clases monótonas y aburridas gracias a un currículo rígido que no siempre se ajusta a los intereses y habilidades de estos educandos.
Debido a la creciente preocupación por la calidad de la educación, la falta de atención personalizada y los valores impartidos en los sistemas educativos tradicionales, ha surgido un interés cada vez mayor en la educación en casa, porque genera dudas y críticas sobre si los sistemas educativos actuales están proporcionando una educación adecuada y efectiva a los estudiantes.
La falta de atención personalizada en la educación tradicional porque están más interesados en cantidad (tener la mayor cantidad de estudiantes en el aula de clases) que calidad (los estudiantes aprendan lo que verdaderamente necesitan), llevando a que hay poco interés por estudiar y que generan deserción escolar. Los valores impartidos en los sistemas educativos tradicionales como las normas, creencias y actitudes que se enseñan en las escuelas tradicionales, las cuales pueden no alinearse con las expectativas o deseos de algunos padres de familia o acudientes y de los propios estudiantes.
La educación en casa es un enfoque educativo en el que los padres de familia o tutores enseñan a sus hijos en el hogar, en lugar de enviarlos a una escuela tradicional. Esta alternativa permite una educación más personalizada y la posibilidad de inculcar valores específicos.
Para que esta educación en casa sea efectiva se requiere que los padres de familia o acudientes asumen el rol de educadores o tutores, por el cual deben poseer una formación amplia y variada sobre educación que lo da un título de licenciado o, por el contrario, deben tener estudios complementarios de educación y pedagogía. Como se planteó en una de las columnas, se debe tener claro la metodología a utilizar y los tema a enseñar (columna de opinión ¿QUÉ QUIERO ENSEÑAR Y ¿CÓMO QUIERO ENSEÑAR?, REPLANTEAMIENTO DEL QUEHACER DOCENTE, siendo innovadores para que no quedar encasillados en sistema educativos tradicional que tanto critican.
Esta formación conlleva entender los distintos niveles educativos y las diferentes áreas del saber, desde las matemáticas y las ciencias hasta las artes y las humanidades. Esto incluye utilizar una variedad de recursos educativos, como libros, software educativo, plataformas en línea y materiales prácticos. Sin una base sólida en educación y pedagogía y un conocimiento profundo de estos saberes, es difícil garantizar una educación integral y de calidad en la educación en casa.
Un aspecto positivo de la educación en casa es que los padres de familia o acudientes tienen un conocimiento íntimo y profundo del estudiante como miembro de su familia. Esta cercanía permite identificar mejor las fortalezas, debilidades, intereses y necesidades específicas del estudiante, lo que facilita la creación de un plan educativo altamente personalizado.
Al conocer bien al estudiante, los padres de familia o acudientes se convierten en tutores pueden motivar y potenciar sus habilidades de manera más efectiva, algo que resulta más complicado en un entorno escolar tradicional con muchos estudiantes. Este conocimiento profundo del estudiante permite una educación personalizada, adaptada a sus necesidades y fortalezas individuales. Además, la atención individualizada facilita el desarrollo de talentos específicos y el abordaje de áreas de mejora, algo que es difícil de lograr en una clase con numerosos alumnos. Por lo tanto, la educación en casa puede ofrecer ventajas significativas en términos de motivación y desarrollo de habilidades, ya que permite a los padres adaptar el proceso educativo a las características únicas de cada niño.
Es importante fomentar la autodisciplina y la autonomía en el estudiante, enseñándole a gestionar su tiempo y a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. La integración de actividades extracurriculares y oportunidades de socialización también es fundamental para desarrollar habilidades sociales y de trabajo en equipo.
El estudiante que recibe educación en casa por parte de los padres de familia o acudientes debe asumir un compromiso integral que incluye la disciplina para seguir un horario de estudio riguroso, la responsabilidad de completar todas las tareas y proyectos asignados, y la proactividad para buscar conocimientos adicionales y participar activamente en su proceso de aprendizaje. Es necesario mantener una actitud abierta para recibir retroalimentación constructiva y trabajar en áreas de mejora, así como colaborar de manera efectiva con sus educadores en casa para maximizar las oportunidades de aprendizaje y desarrollo personal.
Hay que tener en cuenta que, a pesar de sus beneficios, la educación en casa no está exenta de obstáculos. Uno de los desafíos más significativos es el riesgo de aislamiento social, ya que los estudiantes pueden tener menos oportunidades de interactuar con otras personas.
Los padres de familia o acudientes que educan en casa pueden enfrentar dificultades para equilibrar sus roles como educadores y cuidadores, lo que puede llevar a un desgaste emocional y físico. Otro desafío es asegurarse de cumplir con los estándares educativos actuales, lo cual puede requerir un esfuerzo adicional para mantenerse actualizado con las regulaciones y requisitos legales.
Hay que entender que aprovechar al máximo la educación en casa radica en la preparación y el compromiso de los padres o acudientes, el compromiso de los estudiantes por aprender, y así como en la implementación de estrategias que mitiguen los riesgos de aislamiento y promuevan una educación en casa completa y equilibrada, que sea una forma de liberación por proponer un sistema educativo innovador y no un sistema de aislamiento social.

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