TERCERA LEY DE NEWTON

Por: Jean Carlos Arenas Parra

Déjalos.
Déjalos que destilen su veneno,
que al fin de cuentas
terminarán ahogándose
en su ponzoña.
Déjalos que se crean
el ombligo del universo
igual en el fondo saben
(les guste o no)
que son solo una partícula más
en el cosmos.
Déjalos que con su dedo inflexible
te señalen impunemente,
podrás ver los tres que apuntan
hacia ellos y se empeñan en no ver.
Déjalos que vivan inmersos en su engaño
al final su propio espejismo
acabará por ponerlos
de cara a la verdad.
Déjalos sentirse vencedores
en la lucha a muerte que libran contigo,
ya verás cómo terminan por volverse
artífices de su propia derrota.
Déjalos que siembren vientos:
la tempestad será su fructífera cosecha.
Déjalos que se vanaglorien de su oropel:
solo será una frágil máscara
y un adorno barato
para su miseria…

Déjalos que caven su propia sepultura.
Déjalos ser testigos de su propio fin.

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