Por: El Sobreviviente.


Históricamente el concepto sobre el paramilitarismo en Colombia, está asociado con los gobiernos tradicionales o de derecha, que han gobernado el país en sus mas de 200 años de historia republicana.
Estos grupos justifican su existencia, tras la aparición de las guerrillas quienes amenazan con derrocar el régimen legalmente establecido, e imponer un modelo político, económico y social, llamado socialismo.
El paramilitarismo ha gozado del apoyo de distintos gobiernos y agremiaciones económicas, que gracias a los procesos de paz, aunque fallidos todos, ha permitido poner en evidencia, la convivencia entre políticos y el sector empresarial que financiaron y a la vez se beneficiaron del estricto control social, que ejercían los señores del crimen en las regiones donde hacían presencia.
Hoy el término de paramilitarismo, se asocia con los gobiernos de derecha, al servicio del narcotráfico y que a su vez, perpetra los peores crímenes de los cuales tengamos registro no solo en Colombia, si no en el mundo.
Con la llegada de Gustavo Petro, a la presidencia de Colombia, el 19 de junio del año 2022, somos muchos los que nos preguntamos. ¿Qué va a pasar con los grupos llamados paramilitares que están presente en gran parte del territorio nacional?

Si en gobiernos anteriores, estos grupos llamados paramilitares, fueron los principales aliados de los políticos de la época, ¿Quién los apoyará en el actual y primer gobierno de izquierda en Colombia?
El establecimiento de procesos de diálogos, con los grupos que se autodenominan de izquierda o guerrillas, el gobierno de Gustavo Petro ha dispuesto de mesas, en donde se han firmado acuerdos, que contienen como puntos principales, “el Desmonte del Paramilitarismo.” Lo que invita a la reflexión sobre la opinión que genera en los simpatizantes del paramilitarismo, esta clase de negociaciones.
¿Será que tratar, en una mesa de conversaciones, entre el gobierno y la guerrilla, el combate al paramilitarismo, no es una alianza entre el Estado y la ilegalidad, para combatir a otros ilegales?
Esta clase de proceso de negociaciones, que se adelantan con el ELN y las disidencias de las FARC, si no se hace claridad, podríamos muchos interpretarlo como el surgimiento de un nuevo modelo de paramilitarismo en Colombia. Ahora ante la visible pérdida de la guía ideológica, que caracterizó a las guerrillas en Colombia, se hace difícil distinguir, entre las actuaciones de un combatiente llámese paramilitar o guerrillero, si ambos incurren en prácticas criminales, como el asesinato, la desaparición forzada, el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y demás acciones ilegales propias de estos grupos.
La negación de reconocerle carácter político a los grupos paramilitares, dejándole solo la vía del sometimiento a la justicia, como alternativa en el proyecto de la paz total, ha llevado al recrudecimiento de los enfrentamientos entre los mismos actores armados, en su disputa por establecer el control social, una vez el grupo con mayor capacidad militar desplace al otro, se impone la ley del vencedor. Esto indica que en el corto periodo de dos años del gobierno Petro, la paz total seguirá siendo una utopía.
Las descachadas de los comisionados de paz, en el actual gobierno, deja la duda flotante en el pensamiento perverso. Que la simpatía ideológica prevalece a la hora de negociar la paz, con los actores armados. Las disculpas presentadas por el actual comisionado de paz, Otty Patiño, que de manera rastrera y suplicante, le pidió a los integrantes de la segunda Marquetalia, de Iván Márquez, por la baja que las fuerzas militares le propinaron a este grupo criminal, tras la muerte en combates de alias Hermes, amerita que el presidente de la república, considere la continuidad de Otty Patiño, como comisionado de paz, ya que no parece respaldar, el uso legítimo, de las fuerzas del Estado, que él representa, como funcionario al servicio de los interés de la nación.
Paramilitarismo no solo es sinónimo de masacres con el uso de motosierras, derribo de puertas, desaparición forzada, el término de paramilitarismo se define: A la conformación de organizaciones civiles o particulares que tienen una estructura, entrenamiento, subcultura y, a menudo, una función igual a las de un ejército.
Es por ello, que ante la conformación de organizaciones entrenadas, y que obedecen a una jerarquía de mandos, podemos estar hablando de la aparición de un nuevo modelo de paramilitarismo en Colombia.
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