Necesito entender la insensibilidad humana, que devora con indiferencia el sufrimiento del otro… No hay preocupación, hambre, ni enfermedad o padecimiento ajeno que los afecte.
El individualismo colectivo que padece nuestra sociedad, arrasa la empatía en el prójimo… nada nos pone en el lugar de quien tiene hambre, frío, dolor, abandono o simplemente olvido…
Es acaso la expresión apocalíptica del ocaso, de una ausente humanidad… Autómata y absurda disposición de aislamiento general al mundo, donde se propone objetivos que en una jungla de indolentes se desconoce por pugnas de ideas donde reina el más frívolo ser inerte por entenderlas…
Una muerte en vida que absorbe el canto sepulcral de la existencia… Atónito clamor de indiferencia entre el poder del silencio cómplice de seducir a la flagrante amnesia de no mirar el pasado para no sentir el presente y ocultar el futuro.
Hoy lamento la soledad sintiente de opinar lo que a no gusta, de defender al que desconoce y apoyar al oprimido «nadie», en una sociedad cada día más clasista e indolente…
Reproches muchos… Pues el importar lo demás, no es benéfico al ego. Escuchar al sin voz no apremia, menos hablar al solitario…
El mundo talvez ha sido siempre así, y el desadaptado seguramente sea yo… Prefiero continuar equivocándome ha vivir sin ese sentimiento abierto, de compartir lo que pienso y creo, aunque me aíslen los demás, es orgullosa mi soledad.
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