LA INDOLENCIA

Por: Álvaro Enrique Parada

Necesito entender
la insensibilidad humana,
que devora con indiferencia
el sufrimiento del otro…
No hay preocupación,
hambre, ni enfermedad o
padecimiento ajeno
que los afecte.

El individualismo colectivo
que padece nuestra sociedad,
arrasa la empatía en el prójimo…
nada nos pone en el lugar
de quien tiene hambre,
frío, dolor, abandono o
simplemente olvido…

Es acaso la expresión
apocalíptica del ocaso,
de una ausente humanidad…
Autómata y absurda disposición
de aislamiento general al mundo,
donde se propone objetivos
que en una jungla de indolentes
se desconoce por pugnas de ideas
donde reina el más frívolo ser inerte
por entenderlas…

Una muerte en vida que absorbe
el canto sepulcral de la existencia…
Atónito clamor de indiferencia
entre el poder del silencio cómplice
de seducir a la flagrante amnesia
de no mirar el pasado
para no sentir el presente
y ocultar el futuro.

Hoy lamento la soledad sintiente
de opinar lo que a no gusta,
de defender al que desconoce
y apoyar al oprimido «nadie»,
en una sociedad cada día
más clasista e indolente…

Reproches muchos…
Pues el importar lo demás,
no es benéfico al ego.
Escuchar al sin voz
no apremia,
menos hablar
al solitario…

El mundo talvez ha sido siempre así,
y el desadaptado seguramente sea yo…
Prefiero continuar equivocándome
ha vivir sin ese sentimiento abierto,
de compartir lo que pienso y creo,
aunque me aíslen los demás,
es orgullosa mi soledad.

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