Por: Nerio Luis Mejía.


El matrimonio existente, entre política y crimen organizado, nuevamente ha demostrado el poder de esta nefasta alianza, que contar de no ser desarticulada, cuando alguien trata de poner en evidencia sus macabras acciones, responden con el asesinato, las amenazas y demás formas de chantajes, propias de los que conforman el poder oscuro del crimen organizado en Colombia.
Las revelaciones del periodista, Daniel Coronell, en su columna de los Danieles, titulada, LA MEMORIA DEL MUERTO y la mas reciente, ALMA BENDITA, pone al descubierto lo que podría considerarse la prueba reina, que conduzca al esclarecimiento, sobre el homicidio del periodista y veedor, Jaime Vázquez, asesinado en la mañana del día 14 de abril del año 2024, en la ciudad de Cúcuta.
Jaime Vásquez, supo del peligro que representaba ser el guardián, de un oficio que contenía una orden de trabajo, de la policía judicial sobre la extinción de dominio. La cual relaciona, a un nutrido grupo de importantes personalidades, que encabeza el actual gobernador del Departamento de Norte de Santander. William Villamizar Laguado, varios de sus familiares cercanos, dos representantes a la cámara, un senador de la república y varias personalidades del mundo político de este departamento.
De nada sirve poner al descubierto, ante la opinión pública, los actos de corrupción que involucra a la dirigencia política en esta región, si la justicia, quien en ‘últimas es la que tiene que cumplir con su deber, no hace absolutamente nada, creando un verdadero manto de impunidad con su omisión, sobre estos personajes quienes, en una sociedad respetuosa de sus instituciones, deberían ocupar la cárcel como lugar de destino y no ser los administradores de la función pública.
Al mortal matrimonio de política y crimen, debemos sumarle un nuevo integrante que es la justicia. Norte de Santander se ha vuelto una tierra de nadie. Donde la muerte es dueña y señora, de quienes habitan este hermoso departamento. Con una docena de asesinatos en un fin de semana en la ciudad de Cúcuta, los cuales no parecen importarle a nadie. La ciudad de Ocaña, y los municipios circunvecinos que se debate entre los secuestros, los asaltos callejeros, los homicidios, las extorsiones, reflejan la trágica realidad de una tierra sin control institucional, donde el crimen es el rey.
La ley del silencio, no puede ser la regla que determine la participación activa, de la sociedad a la hora de ejercer control político, sobre la gestión pública y los seguimientos, que se deben hacer, frente al manejo de los recursos de los Norte Santandereanos. Los asesinatos de los valientes, que desafían el podrido poder criminal en la región, no pueden seguir recibiendo el tratamiento impune, de una justicia homicida, que se cubre con la misma cobija de los políticos incriminados en esta clase de acciones corruptas, que responden con la muerte de quienes ponen al descubierto, los manejos oscuros de los recursos públicos.
Hoy pedimos justicia, por las almas de los difuntos, que ofrendaron sus vidas por el bienestar de los habitantes de Norte de Santander. Ese reclamo debe llegar hasta el despacho de la señora Fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo Garzón, para que delegue una comisión de fiscales especializados y poder desarticular este peligroso coctel de política, justicia y crímenes organizados, que tanto les roban la tranquilidad a los habitantes de este bello territorio.
A pesar de que se esperaba mas, conociendo el talante investigativo y profesional del periodista, Daniel Coronell, en esa columna. También se puede considerar que existe suficientes elementos probatorios, para llamar a declaraciones y posibles enjuiciamientos sobre todos los implicados en esa larga lista de reconocidos personajes, en el ámbito político del departamento.
La acertada sugerencia de un periodista, sobre la necesidad de crear un banco de información, por parte de quienes realizan periodismo investigativo, con el propósito de salvaguardar las investigaciones de manos criminales, es una válida proposición y así honrar la memoria y el trabajo de veedores y periodistas, que al igual que Jaime Vásquez, aunque sus muertes e investigaciones reposen en el absoluto silencio, la sociedad ha tenido el privilegio de conocer, quienes fueron sus asesinos.

Cabe destacar el llamado que hace Daniel Coronell, al circulo periodístico de Norte de Santander, ante el sepulcral silencio, que guardan frente al entramado de crimen organizado, política y justicia, que vinculan al poder político de este departamento.
Lee la columna de Coronell a continuación
https://cambiocolombia.com/los-danieles/alma-bendita
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