IN EXTREMIS

Por: Jean Carlos Arenas Parra

«Dejadme allí mismo, donde yo caiga,
para que me abrace el sol y el viento y la luna,
que la vida me devore mordisco tras mordisco»

-Ramón Sampedro

A pasos cortos
pero firmes,
te vi cruzar la puerta
al final de la jornada.
Con voz trémula
te despedías uno a uno
de los que, lunas atrás,
hicimos nuestro tu sufrimiento cotidiano
y ahora éramos testigos
de la valentía
con la que entre lágrimas
partías de esta mal llamada vida.

Por fin serás libre,
por fin dejarás tu prisión
de huesos y carne
a la que te había condenado
un dolor irremediable
aún sin merecerlo.
Irás ligero de equipaje:
tus memorias, tus libros favoritos,
la bufanda que dejarás
como herencia a tu madre,
el abrazo álgido pero efusivo
con el que con gratitud
nos incluiste en tu testamento.
No necesitarás nada más
para partir sin escalas
hacia la eternidad.
Las vanidades del mundo
sobran en ésta ecuación
y mas aún
cuando entre rodillas dobladas,
murmullos y dedos acusadores
te quisieron llevar a la palestra
como si querer ser libre
y rechazar el amargo cáliz
del dolor perpetuo
ya fuese un pecado nefando.

Ángel precoz: ya es hora.
Ahora te convertirás en recuerdo.
Es momento de que tu historia
regrese al cálido y oscuro
vientre de la tierra.
Cierra tus ojos,
deja que tu luz se apague
para que puedas brillar
eternamente junto a las estrellas.

Sobre el autor:

Deja un comentario

Busca columnas por autor

Deja un comentario