ODA A UNAS PALOMAS

Por: Jean Carlos Arenas Parra

“Sus estudiados vuelos, sin embargo,
hipnotizan a mancos y cojos
que creen ver en ellas
la explicación de este mundo y el otro”.
Nicanor Parra

De andar inocente y torpe
y a veces deforme,
vais caminando
por el asfalto
tan gris como vuestra
alada presencia.
Vuestros días transcurren
entre el odio malsano de algunos
y la compasiva ternura de otros,
pero pocos saben y entienden
de vuestra sabiduría callejera
que os hace tan cosmopolitas
y os vuelve parte obligatoria
del paisaje natural y artificial.
Admiro vuestro vuelo,
la forma en que os adueñáis
del aire, poniéndole
vuestro claroscuro signo móvil
al azul del cielo.
Resulta casi hipnótica
la forma en la que con cada batir de alas
escribís vuestro humilde y poderoso
manifiesto de libertad al mundo
y más aún,
cuando cual funambulistas
dibujáis vuestra existencia
multiplicada
las veces que sea necesaria,
y vais escribiendo
en los cables del teléfono
(cual pentagramas ad hoc)
una anónima sinfonía
poblada de arrullos.

Siempre presentes,
siempre adornando todo
con la belleza de vuestro vuelo
(que a nadie deja indiferente,
nos guste o no),
no puedo imaginar el mundo
sin vuestra omnipresencia.
No puedo imaginar el mundo
sin la lección que gratuitamente
nos enseñáis a cielo abierto:
no hay mayor lujo
que ser y saberse libre.


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