Por: Naili Bautista
En la torre de marfil del saber, donde el conocimiento es poder,
un alma se pierde en su afán, cayendo en un fallo moral.
Estudia sin cesar, noche y día, pero su ética se desvía,
no es la ciencia la que hace al ser, sino el corazón que debe entender.
Con cada libro que devora, una parte de su alma se evapora,
sabe mucho, pero siente poco, en su pecho, un vacío loco.
La sabiduría sin bondad es vanidad, un eco hueco en la eternidad,
antes de títulos y de fama, debemos cultivar la llama.
La llama de la empatía y el amor, que no se enseña en ningún doctor,
el respeto, la ética y la compasión, son las bases de la verdadera educación.
Así que, oh erudito, toma nota, no dudes que tu humanidad se agota,
el conocimiento es un mar sin fin, pero sin ética, ¿cuál es el fin?
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