Por: Nerio Luis Mejía


Son muchas las persona con las cuales converso y quienes votaron por el actual gobierno de Gustavo Petro, que al preguntarles ¿cómo se sienten representados? y me responden. Desilusionados o desilusionadas.
Igual yo, pero que esperábamos, si el pacto histórico está constituido por los tradicionales partidos políticos que se han robado este país a pedazos, situación que no era desconocida por el presidente Petro. Que a medida que pasa el tiempo nos damos cuenta, que pudo mas su ego de ser elegido presidente de Colombia, que los golpes de moral del que nos hizo sentir orgullosos por haber podido montar un gobierno alternativo, que nada le importó repartir cargos y dineros en efectivo, como los tres mil millones de pesos, que le entregaron al presidente del senado Iván Name, los mil millones en efectivo al presidente de la cámara de representante Andrés Calles, todo con el propósito de comprar el favor que le permitiera aprobar sin mayores obstáculos sus reformas en estas corporaciones.
Esa clase de acciones corruptas, producen asco. El solo pensar que, valiéndose de la calamidad de las regiones, utilicen los recursos de los colombianos y los conviertan en corrupción, para continuar alimentando la vieja maquinaria que traducida en la coloquial frase; “la misma rosca en diferentes ejes.”
Hoy quienes criticamos al actual gobierno, nos exponemos de ser señalados de derechistas, lo mismo ocurría en el pasado, que por cuestionar al tradicionalismo nos perseguían y enjuiciaban por guerrilleros; ya que representábamos una amenaza al estamento. Éramos un peligro para la democracia, esa misma democracia que con el pasar de los días pierde toda legitimidad, cuando despertamos del letargo en el que nos mantienen los políticos, con dos canciones de cunas, que repiten la frase izquierda y derecha, pero el mensaje es el mismo. Mantenernos sonámbulos y asistir a las marchas de los imbéciles, que no hacemos otra cosa que escuchar repetidamente las mismas dos canciones.
Señor presidente Petro. Hoy muchos colombianos le pedimos responsabilidad, a la hora de invitar al pueblo a las calles, de no aprobarse las reformas. Usted mas que nadie es consciente de lo que significa un levantamiento popular, de una sociedad cansada de tantas promesas incumplidas. Lo que puede terminar en tragedias mayores, que la de tener que dar explicaciones por el enjuiciamiento de un hijo, a quien sindican de haber recibido dineros de oscuros personajes en el mundo del crimen. Que contratando buenos abogados le aseguro que no dejará de ser un mal entendido.
El pueblo en las calles sin saber que defiende, es mas peligroso que chuzar y someter al polígrafo a una niñera ladrona, que desaparece como por arte de magia valijas repletas de dinero; un pueblo sediento en la calle como el guajiro por culpa del robo de la plata de los carrotanques, puede terminar en una tragedia peor que contar con un embajador borracho y drogadicto que podría comprometer los intereses de la nación.
Ahora todos estos escándalos no son exclusivos del gobierno Petro. Los topes en las campañas siempre han hecho parte de nuestra historia política. Desde el tan sonado proceso ocho mil, pasando por los muertos que salieron a votar y las donaciones de Enilce López la Gata, la Yidis Política, hasta la plata que le embolataron a German Vargas Lleras, que terminó en manos del narcotraficante ÑEÑE HERNANDEZ, y que fueron a parar en la campaña de Iván Duque. Ahhh como hacemos para olvidar los dineros de la multinacional Odebrecht, que financiaron las campañas, del gobierno Santos y la de Oscar Iván Zuluaga, junto a su hijo David quien se desempeñó como el gerente de campaña, pero que al final todo termina en presunción y sepultado en el olvido.

Señor Gustavo Petro, su gobierno representaba el cambio, la transparencia, no el nepotismo del que hacen gala los cercanos a su gobierno. Como el actual embajador en Reino Unido, que tiene en cargo público, a varios de sus familiares. Qué decir del señor Iván Alfaro, abogado de su nuera, Laura Ojeda quien recibe 24 millones de pesos mensuales en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), más el contrato por mil doscientos millones de pesos que pretendía obtener con una empresa relacionada con este profesional del derecho.
No vale la pena invitar al pueblo a las calles para defender el cambalache de cosas en gobiernos anteriores que tienen garantizada la continuidad en el actual.
Carlos Gardel se lo explica mejor:

Ayúdanos apoyando a nuestro escritores donando en el siguiente link de VAKI:
Sobre el Autor:

Columnas recientes
Busca Columnas por Autor






Deja un comentario