MES DE LAS MADRES

Por: Jonathan Niño

Fotografía propia del autor

Queridos lectores,

Iniciemos un corto viaje y volvamos a esos momentos mágicos de la niñez, donde el amor de mamá era como un refugio seguro que iluminaba cada uno de nuestros sueños.

¿Recuerdas cómo nuestros corazones latían con emoción al sentir su abrazo cálido y protector? Sus palabras eran como un bálsamo que llenaba nuestro ser de esperanza y fortaleza. En esas noches estrelladas, con los ojos llenos de ilusión, sé que muchos pedíamos el mismo deseo: «¡Ojalá el día de la madre, fuera todos los días!»

Ahora, quiero que cierres los ojos y recuerdes esos momentos cuando tenías 7 años. Visualiza la sonrisa de mamá, sus ojos llenos de amor y su voz dulce que te guiaba con ternura. Es en esa mirada donde reside la esencia misma del amor materno, donde encontramos un espacio para corregir, moldear nuestro carácter con lo esencial y lo mejor; eso que nos sostiene en cada paso de nuestro camino.

Un día, mientras hablaba con mamá, le expresaba cuánto la amo y mi deseo de ser siempre su orgullo en vida y no dejaría de intentarlo; tengo un recuerdo cuando en medio de la selva colombiana casi incendio la choza donde vivíamos, por querer preparar algo de comer como detalle para mi mamá. Mi hermanita estaba durmiendo aquel día; el simple hecho de pensar que ella podría morir me invadía con terror por todo el cuerpo, ya sea por ese motivo o porque sabía que papá me castigaría por haber hecho eso.

Con su mirada de águila, mamá logró ver humo saliendo de la casa y corrió de inmediato a salvarnos; al llegar, para mí se convirtió automáticamente en bombero, rescatista y un ángel en mi peor momento. Ese día abracé tan fuerte a mamá que no quería soltarla y hoy, después de haber pasado por tantas cosas en la vida, recuerdo que siempre fue mi mejor refugio. Me cuestiono por qué olvidé eso.

Hoy, te invito a reflexionar sobre la importancia de las madres en nuestras vidas. Son ellas quienes nos enseñan las primeras lecciones de amor, sacrificio y resiliencia. Son nuestras protectoras, nuestras guías y nuestras mejores amigas. Desde el amanecer hasta el anochecer, su presencia llena nuestras vidas de luz y calidez.

En este mes, celebremos y honremos el inmenso regalo que son nuestras madres en la vida. Porque su amor trasciende el tiempo y el espacio, y su influencia perdura para siempre en nuestros corazones.

Las madres son el corazón y el alma de la familia. Son las guardianas de la unidad familiar, manteniendo el equilibrio emocional y proporcionando amor incondicional a cada miembro del hogar. Su presencia y dedicación crean un ambiente cálido y acogedor donde todos nos sentimos amados y protegidos. Desde el momento en que nacemos, las madres nos guían y nos enseñan las lecciones más importantes de la vida. Son nuestros primeros maestros, transmitiendo valores, principios y habilidades que nos acompañarán a lo largo de nuestro viaje. Su sabiduría y paciencia nos ayudan a crecer y a convertirnos en personas íntegras y responsables.

En los momentos de alegría y de dolor, las madres están siempre presentes, brindando apoyo incondicional y consuelo. Son nuestros mejores confidentes, dispuestas a escuchar nuestras preocupaciones y a ofrecer palabras de aliento cuando más lo necesitamos. Su amor inquebrantable nos da fuerzas para enfrentar los desafíos de la vida con valentía y determinación. El sacrificio es una característica distintiva de la maternidad.

Las madres sacrifican su tiempo, sus sueños y sus propias necesidades para asegurarse de que sus hijos tengan todo lo que necesitan para prosperar. Su dedicación desinteresada es un modelo inspirador de amor y generosidad por parte de nuestras abuelas y para todos nosotros.

A medida que crecemos, llevamos con nosotros las lecciones y el amor de nuestras madres. Su influencia perdurable se refleja en nuestras acciones, en nuestras decisiones y en la forma en que nos relacionamos con los demás. Su legado perdura en cada logro, en cada sonrisa y en cada acto de bondad que realizamos.

En última instancia, las madres son faros de luz en nuestras vidas, guiándonos con su amor incondicional y su sabiduría infinita. En este día y todos los días, celebremos y honremos el invaluable regalo que son nuestras madres.

Con cariño,

Jonathan Niño (Muelaz Mc)

¡Un hijo echao pa´delante, porque así me enseñó mi mamá!


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