Miel al dolor.

Por: E. Rivera

Y creo que es muy bonito o muy doloroso.

Trate de olvidarte por años, sin buscarte,
haciéndome ciega para no entender
lo deprimente que era no tener mi razón de vivir.

Por mucho tiempo creía tontamente que,
si no te volvía a ver, podría finalmente sacarte,
dejarte atrás, cerrar lo que tú ya habías tirado.
Y no, en realidad nunca pude borrarte de mí ser ni de mis contactos.

Volverte a ver se sintió como ese chocolate
en la mesa tras nuestra última conversación, insípido.
Insípido como tuvo que haberse vivido todo lo demás.

Tontamente me cegué,
ni a mí misma escuché,
porque creía que si pedía con devoción
sería recompensada con adoración.

Normalmente en aquel tiempo creía que si te perdías dejaría de vivir,
se detendría mi corazón, dejaría de existir y moriría luego del dolor.
Hoy nada ha pasado, te he dejado, he olvidado como se sentía tu piel,
como de cálidos eran tus brazos e igual de suaves que tus labios.

Si pude, lastimosamente si pude hacer un cambio de página,
de historia, de tu amor.

Ya alguien estará esperando en casa,
y finalmente ya no deseo que seas tú.

Apoya a nuestros escritores donando en el siguiente link de VAKI:


Deja un comentario


Descarga el PDF a continuación:

Sobre la autora:

Busca Columnas por Autor

Deja un comentario