Un te amo escapa de mi boca, tu sonrisa en respuesta se dibuja como el suave abrazo del sol al amanecer.
Entonces siento la yema de tus dedos recorriendo cada rincón de mi ser, como la caricia del viento en una tarde tranquila.
Un te admiro susurro en tu oído y en respuesta tu abrazo se funde con el mío, como dos ríos que se encuentran y fluyen juntos en armonía.
Eres mi mundo girando en su propio eje, tus ojos se iluminan cual luceros en el firmamento, te observo y el mundo se detiene un breve momento, como si el tiempo mismo quisiera detenerse para admirar tu belleza.
La eternidad es un abrazo tuyo, en el campo las flores han decidido poner su mejor traje y muy coloridas adornan el jardín, como si la naturaleza misma celebrara nuestro amor con su esplendor.
Me miras y las fórmulas matemáticas de Baldor gritan respuestas a todo pulmón, el Quijote ha enviado a Sancho con mi amor en su maleta, pues al no poder estar con su amada Dulcinea ha apostado por nosotros. En la ventana las mariposas amarillas de Gabo decididas a entrar revolotean, en la esquina Rayuela ha cambiado sus números por poemas. Cuando me dices te amo, los versos de Neruda carecen de ternura y musicalidad.
Es que este sentimiento hace que tu cuerpo no solo sea templo sino que también sea mi hogar.
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