UNA CLÁSICA HISTORIA MACONDIANA

Por: Nerio Luis Mejía.

Reza un viejo adagio “Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”.

La siguiente es una historia de no creer; irreal, absurda; quien lo habría imaginado que uno de los grupos alzados en armas que mas ha incurrido en el robo de camionetas a la Unidad Nacional de Protección (UNP), asignadas a las personas en situación de riesgo; en esta ocasión resultaran víctimas de su propio invento. Es decir, la recurrente práctica que llevan a cabo las disidencias de las FARC en los territorios donde hacen presencia en esta ocasión el turno les tocó a ellos.

El hecho ocurrió, la tarde del pasado jueves 25 de abril de 2024, entre la vía que comunica a Cúcuta, con el municipio de Tibú a la altura del corregimiento de Campo Dos, cuando un grupo de hombres fuertemente armados habrían interceptado el esquema de protección asignado al jefe negociador de las disidencias de las FARC, alias Andreys Avendaño; a quienes al parecer les hurtaron sus armas de dotación y demás elementos utilizados para la protección del comandante insurgente.

De momento todo parece indicar que los hombres armados que despojaron de los elementos de seguridad al esquema de protección de Andreys Avendaño, harían parte al ELN, agrupación ilegal que hace una fuerte presencia en este territorio. La situación invade de preocupación a la región ya que un incidente de esta naturaleza podría llevar a estos dos actores armados a una confrontación directa.  

Con el propósito de des-escalar las tensiones ante el incidente, se produjeron reacciones desde el gobierno departamental, a través de la oficina del alto consejero para la paz, quienes establecieron comunicación con los equipos de monitoreos tanto del ELN, como también con los de las disidencias de las FARC.

De momento no existe un pronunciamiento oficial que pueda confirmar o desvirtuar la participación del ELN en estos hechos, pero si envía una alerta a las autoridades sobre el nivel de inseguridad que se respira por parte de quienes transitan esas vías que están a merced del crimen; sin control del Estado, lo que lleva a que esta clase de hechos sean tan recurrentes, convirtiéndose en parte del paisaje en el Catatumbo.

Si esto le pasó al esquema de protección del jefe negociador de las disidencias de las FARC; alias Andreys Avendaño, no debería considerarse como un hecho trivial ya que estamos hablando, que, si una situación de esa naturaleza le ocurrió al comandante del frente 33 de las disidencias de las FARC, quienes son los encargados de imponer el orden mediante el uso de las armas en la región pregunto.  ¿Qué le podría ocurrir a un ciudadano del común que se aventure a conocer esta parte del país?

¿Es el cese bilateral al fuego la garantía de seguridad para las comunidades o es una suerte de despeje que nos recuerda la antigua zona de distención del Caguán?

El interrogante es válido ante los testimonios de los pobladores, quienes aseguran que ya no viven la zozobra de los enfrentamientos que anteriormente se producían entre los grupos guerrilleros y las fuerzas del Estado; pero si es normal ver acampar a los miembros de los grupos irregulares en caseríos y áreas pobladas en varios municipios de la región del Catatumbo. En donde las organizaciones ilegales son quienes ejercen el control sobre poblaciones enteras, con una ausencia total de la fuerza pública.

Ojalá la política de paz total del gobierno Petro, logre los objetivos que no solo lleve a la desmovilización de los actores armados, también se espera un cambio en la manera de ver un Catatumbo muy lejos de la violencia y donde todas esas historias del conflicto interno, no pasen de ser una obra mas en el hermoso país del realismo mágico. Es decir que el robo del equipo de protección de Avendaño, no deje de ser una historia macondiana en medio de la incertidumbre que causa esta clase de hechos en el departamento de Norte de Santander.

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Una respuesta a “UNA CLÁSICA HISTORIA MACONDIANA”

  1. buena columna

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