Por: Jonathan Niño

Festival Somos más que un juguete – Ciudad Bolívar
Un día aprendí esta frase “Nadie tiene tan poquito para no ayudar; y nadie tiene tanto para no necesitar ayuda”. Desde entonces no paro de compartirla cada vez que tengo la oportunidad.
El trabajo social nos enseña, que ayudar a los demás con amor y compasión no solo genera empatía, sino que también transforma vidas. Va más allá de simples actos de bondad; implica una dedicación total de tiempo, dinero y energía. Aunque, esto a menudo implica sacrificios personales, cada uno de ellos es una inversión pensada en el bienestar y la felicidad de aquellos a quienes servimos.
Sin embargo, reconocer la importancia de tener una ayuda idónea a nuestro lado es fundamental. Contar con el apoyo adecuado nos brinda la fortaleza y el equilibrio necesarios para enfrentar los desafíos del trabajo social. Ya sea en forma de colegas comprensivos, mentores inspiradores o amigos solidarios, tener alguien que nos respalde puede marcar la diferencia entre el éxito y el agotamiento precoz.
A través del amor y la compasión, podemos construir un mundo, un barrio, un hogar una vida más justa y solidaria, donde cada individuo tenga la oportunidad de alcanzar su máximo potencial, no solo transformando la vidas de los demás, sino que también enriqueciendo las nuestras de una manera que va más allá de cualquier recompensa material. Estas son el fundamento de nuestra humanidad, recordándonos que somos seres interconectados, destinados a caminar juntos en este viaje llamado vida y bien sabemos que viajar con la compañía adecuada hace el trayecto más placentero.
Amor y la Compasión; A menudo son subestimadas estas virtudes, pero son las fuerzas más poderosas que existen, capaces de nutrir el alma y liberar el espíritu, virtudes que no cualquiera tiene o suele practicar; porque es más fácil centrarnos en nuestro circulo social, en nuestra vida o simplemente, sentir lastima lo cual es todo lo contrario a la compasión.
Desde niño mis padres me enseñaron que donde comen 2 pueden comer 3, que hay que atender al viajero, como quiero ser atendido cuando sea forastero en otras tierras, también me enseñaron a brindar amor, empatía y a ser solidario con aquellas personas que tienen menos privilegios u oportunidades que yo.
A menudo pienso en como generar acciones que beneficien las comunidades, aunque lo normal es que resuenen cosas como “eso tan poquito, esperaba mucho más, debemos repetir de alguna manera, o comentarios desagradecidos por dicha labor” claro, ese tipo de cosas desaniman a cualquiera, pero… A caso ¿quién dijo que sería fácil, o que todo seria color de rosa? Simplemente hacemos el bien sin cansarnos y sin mirar a quien; ya que la recompensa verdadera viene del cielo y se refleja en bendiciones para nuestras vidas, nuestros proyectos o simplemente se refleja en la cara de satisfacción por el deber cumplido.
Así que, te motivo a tomar la iniciativa de ayudar a otros con acciones concretas, acciones que saquen la mejor versión de ti; recuerda que no es la cantidad sino la calidad; hoy por hoy necesitamos seres humanos capaces de ponerse en los zapatos de un habitante de calle, de una familia que vive en un asentamiento, en el papel de una madre cabeza de hogar que no cuenta con un trabajo estable o simplemente en un ser humano que no tuvo las mismas oportunidades que otras personas por alguna razón.
Continuará…

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