Por: María Victoria Osorio Ardila.
“Mi madre me leía libros todas las noches, sentada en la orilla de mi cama.
Ella era la rapsoda; yo, su público fascinado (…)
Aquel tiempo de lectura me parecía un paraíso pequeño y provisional
después he aprendido que todos los paraísos son así, humildes y transitorios.”

EL INFINITO EN UN JUNCO
Irene Vallejo

El libro EL INFINITO EN UN JUNCO, ha sido escrito por las manos prodigiosas de IRENE VALLEJO. Filóloga y escritora española, quien ha sido aplaudida y galardonada en múltiples ocasiones, con innumerables reconocimientos. Su ensayo es el libro del momento. La escritora, ha sido invitada a todos los eventos internacionales. En Colombia ha participado en Hay Festival 2022 y FILBo 2024 y en innumerables entrevistas, conversatorios y más. Aplaudida hasta el cansancio, ovacionada con justo mérito.
El LIBRO, es un viaje al pasado entrelazado con el presente, resaltando siempre la importancia que ha mantenido en la vida de todas las culturas y de todos los territorios, LOS LIBROS: el gran protagonista de este maravilloso ensayo.
Nunca nos detenemos por un minuto a imaginar o a preguntarnos, ¿Cómo eran los libros? Simplemente accedemos a ellos sin imaginar todo su recorrido. Este ensayo se ocupa de revelar la evolución del LIBRO, para llegar a lo que hoy conocemos; las formas que idearon para conservarlos, para superar el clima, las guerras, las hogueras, las inundaciones, los gobiernos, los imperios, las venganzas y las tiranías. Toda esta lectura sorprende al lector en cada episodio, pues mágicamente podemos sumergirnos en estos paraísos remotos que ahora son cercanos gracias a esta narración épica.
EL INFINITO EN UN JUNCO, nos recuerda el valor de la memoria humana y como en aquellos tiempos, sin la tecnología que hoy conocemos, la audaz memoria era el instrumento primordial para transcribir grandes obras de la literatura universal, una y otra vez. También, como inventaban mecanismos y herramientas, cada una más perfecta para escribir y mantener cada historia, narración y libro, desde el papiro, el pergamino, las tablillas y otros materiales.
De otra parte, la escritora, comparte su amor por la lectura desde temprana edad, gracias a sus padres y recuerda con aprecio las lecturas que disfrutaban cada noche antes de dormir, la ensayista estimula la lectura en voz alta, para compartir en familia. También, nos invita a regalar LIBROS, ilustra como en épocas remotas, quien obsequiaba un libro sorteaba todo un reto, desde su escogencia y encargo, el tiempo que los escribas dedicaban a cada reproducción, como elaborar una obra de arte única e irrepetible.
Insiste la Autora, en el poder privilegiado que solo los LIBROS pueden tener. Unir a las personas, compartir con otros una lectura o recomendarla es, como dice Irene Vallejo «un gesto de acercamiento, de comunicación (…)”.
Cuando la escritora, pasea por los espacios y remotos lugares, nos acerca a ellos de manera amable y sagaz. Inolvidable es la historia de superación de Demóstenes, o las actitudes poco amables con las mujeres que tenia Platón, o los numerosos esclavos que tenia Cicerón a su servicio, dueño de varias bibliotecas. Como podríamos pasar por alto la biblioteca de Alejandría, que con su majestuosidad resurgía; y así nos convoca a detenernos para pensar en aquellos seres que dedicaron la vida a los LIBROS, cuantos bibliotecarios con todo su ímpetu protegieron, clasificaron y cuidaron los rollos de los escritos, – sin ellos, sin su esfuerzo, miles de obras se habrían perdido o desaparecido.
La ensayista, de manera solemne nos hace un recorrido en el tiempo, entre líneas va y viene, cita libros, autores, exalta y reconoce el trabajo de miles de hombres y mujeres, quienes a pesar de las condiciones en ocasiones difíciles, buscan el acceso al aprendizaje, nos permite ver esas primeras escuelas de los griegos esclavizados, enseñando a los niños romanos y reivindica a las mujeres a quienes se les restringía la lectura y la escritura, aquellas que lucharon por superar todas las barreras, como Safo, Cleobulina. Hipatia; esta última, – resalta la escritora, – dedicó su vida al estudio y la enseñanza.
Se narra la impresionante historia de Alejandro Magno, quien siempre tenía con él un ejemplar de la Ilíada de Homero, su gran visión e interés por los libros, el museo y la biblioteca de Alejandría, son algunas de las historias que se relatan con destreza en este libro rebosante de cultura, historia, enseñanzas y vivencias entre el infinito universo de la palabra escrita.
Nunca había visto de tal manera las bibliotecas, los libros, sus historias, sus escritores, las narraciones, el contenido, ese valor intrínseco de cada uno. Hoy puedo disfrutar con mayor interés y saborear cada lectura, ahora mi mente valora el camino que transitaron para estar aquí. Reconocer los LIBROS, como algo más que una fuente de información o una recopilación de hechos, acontecimientos o historias. Debemos verlos como un tesoro, como una valiosa pieza de colección que fue escrita con gran esfuerzo y dedicación, que brindan compañía y sabiduría, para concluir o confirmar que los LIBROS realmente si son inmortales y eternos.


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