EL SILENCIO DE LOS MEDIOS ANTE WILLIAM VILLAMIZAR

Por: Hazzam Gallego

Es evidente que en Norte de Santander existe un silencio ensordecedor en torno a las gestiones del gobernador William Villamizar. Parece que, lamentablemente, el negocio de comprar la lealtad de medios y periodistas ha permitido desviar toda crítica y control público sobre su gobierno. Mientras tanto, todos los ojos están puestos en el alcalde Jorge Acevedo, quien está siendo exigido por sus primeros 100 días de gestión, mientras que al gobernador, quien tiene una responsabilidad aún mayor, apenas se le menciona.

Este silencio mediático plantea preguntas incómodas sobre la ética y la conciencia periodística en la región. ¿Se han vendido tan baratas estas virtudes que los periodistas solo reparten migajas de información, desviando la atención de las gestiones opacas del gobernador y sus secretarios? La tendencia de comprar medios, desde periódicos hasta emisoras de radio y canales de televisión, junto con la proliferación de «periodistas» en redes sociales, que solo difunden ataques y justificaciones sin consecuencias, solo agrava la situación.

¿Dónde está la información sobre los primeros 100 días del gobierno de William Villamizar? ¿Y dónde está la crítica sobre las contrataciones irregulares y los personajes cuestionables que reciben grandes sumas de dinero público? Parece que el periodismo en Cúcuta y Norte de Santander se ha convertido en una sombra de lo que debería ser, más preocupado por favores y limosnas que por la verdadera rendición de cuentas.

Es pertinente recordar los peligros que enfrentan aquellos que se atreven a investigar y analizar críticamente. Los casos de Koki Solano en Ocaña y Jaime Vásquez en Cúcuta son sombríos recordatorios de que en esta región, la verdad puede tener un alto precio.

Mientras se exige a los alcaldes responsabilidades de seguridad, el gobernador parece pasar desapercibido. ¿Dónde están los periodistas cuando se descubren contratos millonarios firmados por secretarios y aduladores? La pregunta sobre la empresa Ap System y su rol en la administración de la información tributaria del departamento es alarmante. ¿Cómo es posible que una empresa sin presencia en redes sociales y con una página web de calidad cuestionable maneje datos tan sensibles? Además, la opacidad en torno a la utilización de los 3000 millones de pesos genera aún más sospechas sobre posibles prácticas irregulares.

La ausencia de cobertura mediática sobre la contratación y ejecución presupuestal de más de 60 mil millones de pesos en solo cuatro secretarías es desconcertante y preocupante. ¿Están realmente los medios de la región cumpliendo su rol de informar a la ciudadanía sobre estos asuntos críticos, o están simplemente optando por el silencio cómplice? La falta de transparencia en la ejecución de estos fondos y la supuesta inacción en proyectos esenciales, como la vía Durania, son cuestiones que merecen una atención exhaustiva y crítica por parte de los medios y periodistas locales.


La asignación de un contrato de casi 2000 millones de pesos a Omar Sandoval Florez, aparentemente basado únicamente en la presentación de su cédula, es altamente cuestionable y plantea serias dudas sobre el proceso de selección y los criterios de meritocracia en la gobernación. ¿Cuál es el mérito real detrás de esta adjudicación? ¿Se está utilizando la gobernación como un simple puesto de giros, donde los contratos se otorgan sin un adecuado escrutinio y evaluación de las capacidades y méritos de los contratistas?

La falta de transparencia en este proceso se ve agravada por el hecho de que, incluso después de 27 días de firmado el contrato, este aún no se ha publicado en el SECOP, el Sistema Electrónico de Contratación Pública. Esta omisión levanta sospechas adicionales sobre posibles irregularidades y falta de cumplimiento de los procedimientos legales y reglamentarios.

Los seudo periodistas mencionados, como Fredy Fernando, Germán Galvis, La Opinión, Jhon Jacome, Tatan y su Robín, y muchos “medios” de bodega en facebook, representan figuras prominentes en el ámbito “periodístico” de la región. ¿Dónde están estas voces que deberían estar investigando y denunciando estas irregularidades? ¿Se les está pagando por su silencio o han sido coaccionados de alguna manera? Es crucial que los medios y periodistas de la región cumplan con su deber ético y moral de informar al público sobre estos temas de importancia vital para la comunidad. Su silencio o inacción solo contribuyen a perpetuar la impunidad y la opacidad en el gobierno local, en detrimento del bienestar de todos los ciudadanos de Norte de Santander. En medio de esta incertidumbre, es imperativo que se investigue a fondo y que se exija transparencia y responsabilidad a todas las partes involucradas.

Es hora de que los medios y periodistas de la región recuperen su verdadera vocación y se levanten contra la opacidad y la corrupción. La sociedad merece la verdad, la justicia y la rendición de cuentas, y no deberíamos conformarnos con menos. Los silencios cómplices solo perpetúan la impunidad y la injusticia.

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