Por: Marcela Espinosa
La casa de lluvia
Con las paredes de cristal y el mundo cayéndose en una tormenta en el exterior.
Tu mirada se fija en mí.
Me abraza, me sujeta con pasión.
La ternura y el amor inundan la habitación.
somos dos niños sencillamente,
Recostados viendo la televisión.
Tu pecho se vuelve hogar.
Tu sonrisa una canción.
Y aunque Tony y Jerry jueguen el gato y el ratón.
Tú me miras y preguntas sin palabras.
¿Me amas, mi corazón?
Y al vernos con los años, un sí a medio esbozar.
Tú atrapaste mi atención, sale de mi boca y no entiendo la cuestión.
Sólo que contigo me pasaron cosas que con nadie más podrían pasar.
Esa tarde te miraba y pensaba que ya abre de extrañar a la persona que fui, pero contigo una nueva a de pasar y muchas aventuras más esperaría en la casa de lluvia con paredes de cristal.
La tristeza inundó mi vida cuando supe que era un azar, que era una prueba para saber si en tu vida debía estar.
Y cortaste la inspiración, la ternura, la comprensión dejaste todo a un lado y te miré sin emoción.
Y fuiste preso de mi odio, tristeza y decepción.
No te miré con amor, no te miré con atención.
Pasé de largo en los refugios y me acerqué de nuevo a tu corazón.
Y pensé hagamos una tregua donde no exista la tensión.
Y te pueda decir lo que siento y lo sientas con emoción.
Y te diga cuánto te quiero y lo que significa esa canción.
Y aunque veo tus estados en los que te mofas de la muerte y que pronto llegará, pero no el día de tu suerte.
Hay una incertidumbre constante que me atrapa si tu nombre dice, hay un sentimiento frustrante que me punza el pecho si vos no existes.
Pero decidimos, tú creíste que amarme era de fondo de pantalla colocarme, y claro, algunos de tu círculo de mí hablarles. Pero no mediste, que la vida es cruel y dura, que la maldad existe que gente se aprovecha y pesada es la estructura. Porque somos adultos y aunque adentro haya ternura y aún muy por dentro seamos niños
La sociedad es así de dura.
Y abriste dos caminos, uno para ti y otro para mi. Y aunque me mires con ternura y preguntes por mi nombre y la respuesta se pierda…
Me piensas con dulzura.
Hoy no te pertenezco ni me perteneces. Hoy somos dos seres, dos almas que muy por aparte estremecen. Y sé que llegará la que te pinte de colores la vida en la que decidió quedarte porque no, definitivamente no eres una pérdida. Eres una ganancia. Tienes demasiado por dar. Eres pasión, eres amor. Eres ternura y bondad…
Es cierto eso que te han dicho en tu último estado de WhatsApp,
que eres un hijo de Dios, del creador,
del padre de Jehová,
han de pasarte cosas buenas y…
has de estar en completa paz.
Vas a crecer grande y fuerte
y no hablo solo del músculo,
externo o este disfraz.
Hablo de lo grande y fuerte
que crecerá tu alma,
que hablará de ternura y bondad.
Hablo de tu sonrisa
y las palabras que has de pronunciar
y sé que decís tanto con la mirada en verdad,
no oíste el mundo del alma
y ni me importaba la edad.
Estamos en un mundo
de constante corre y corre
en el que otros son la prioridad
y detrás de bambalinas
de las puertas siempre evita la maldad.
Y lo siento por aquellos
que de ti mal día me han de hablar
porque yo sé que te conozco hoy
en tu alma de bondad.
Así que hoy te dejo este poema,
la casita de cristal,
esa casa de paredes de lluvia
donde una vez en palabras formamos nuestro hogar.

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