MIEDO O SILENCIO CÓMPLICE EN EL CATATUMBO

Por: Sobreviviente

Carmelina Yule Lideresa Indígena Asesinada en Toribio por las disidencias de las FARC

Como muestra de dolor y repudio por los asesinatos de dos mujeres, en los departamentos de Cauca y Norte de Santander, la primera de ella se trata de la lideresa indígena, CARMELINA YULE PAVI, quien con su comunidad salieron a evitar el secuestro de un menor de edad, perteneciente a la etnia y quienes fueron recibidos con granadas y disparos de fusil, por parte de los criminales de las disidencias de las FARC, lo que llevó a Gustavo Petro, suspender el Cese Bilateral al Fuego que se adelantaba con ese grupo ilegal, la otra víctima mortal fue la señora, LEDY YOHANA LAZARO PAVA, quien piso una mina antipersonas, en el sector de laguneta, que hace parte de la Vereda Reventón, en el municipio de la Playa de Belén.

Es lamentable que en el mes internacional de la mujer los colombianos tengamos que seguir llorando a las que tuvieron que partir de este mundo, quienes han resultado víctimas de la violencia por las consecuencias de un conflicto absurdo, que se alimenta de las rentas de la ilegalidad y el miedo que generan sobre la población civil.

Al menos las comunidades indígenas del cauca, han sido valientes y enérgicas en las denuncias, lo que les permite la expulsión de los criminales que amenazan la tranquilidad y las sanas costumbres en el territorio, mientras que, en la región del Catatumbo, existe un miedo o silencio cómplice, que lleva al reconocimiento de autoridad legítima a los agentes del crimen.

La mina antipersonal que mató, a Ledy Yohana Lázaro, debió ser sembrada por los grupos delincuenciales que hacen presencia en esa región, (Disidencias de las FARC, ELN o los PELUSOS), los dos últimos se vienen disputando este territorio, ya que es un corredor estratégico que les permite mover los alijos de cocaína, que proviene del corazón del Catatumbo, hacia el sector de la Curva y que posteriormente se entregan en la ciudad de Cúcuta o región de fronteras con Venezuela.

Hace aproximadamente siete años, el expresidente Santos se refirió al Catatumbo como una especie de  Bronx, a nivel nacional, no fue desproporcionada la comparación de Juan Manuel, ya que en ese barrio de Bogotá, se presentaban una serie de crímenes, tales como: Explotación sexual de menores, trafico de armas, secuestros, torturas y asesinatos, sin embargo en el Catatumbo se supera con creces la lista de delitos que se presentaban en el Bronx, aquí existe, robo de hidrocarburos, de vehículos, amenazas a quienes se atrevan a denunciar lo que ocurre aquí, centros de reclutamiento de menores de edad y un completo control social sobre la población.

Lo paradójico es que todo ocurre bajo la complicidad de la fuerza pública, autoridades civiles y comunidad en general, algunos no denuncian por miedo de terminar como Carmelina Yule y Ledy Yohana Lázaro, las minas antipersonales seguirán matando personas inocentes, mientras que la coca, el pategrillo, la perga y los impuesto de la cerveza, sigan moviendo la economía criminal, que le da vida a Corregimientos como San Pablo, en el municipio de Teorama, San José del Tarra en Hacarí, donde llegan los compradores de pasta base y dueños de laboratorios de cocaína, los responsables de la distribución y venta de la cerveza a cuadrar caja con los Elenos, las disidencia y  los PELUSOS.

No es posible que los criminales hayan convertido el mercado publico de Ocaña, como oficina de recaudo o cobro de impuestos sobre la cerveza y el cemento, todo ocurre ante la mirada impotente o cómplice de la fuerza pública, los procesos sociales denuncian la crisis cocalera por la falta de compradores, pero son mudos ante los abusos de los criminales sobre los comerciantes de la cerveza, quienes deben pagar, $ 10000 pesos por cajas al ELN, $6000 pesos a los PELUSOS y $5000 pesos a las FARC, de lideres que organizan eventos como varas de premios y bazares bailables en municipios del Catatumbo y que ante la crisis de dinero, cambian las cervezas por pasta base de cocaína, esos lideres son los principales opositores a la sustitución de los cultivos ilícitos, ya que viven de las rentas del crimen.

El miedo no debe ser una opción ante el cómplice silencio, que sigue asesinando a mujeres humildes y luchadoras, mientras que Elenos, Disidentes y Pelusos, disfrutan de las rentas del crimen, bajo la mirada ciega de los defensores del territorio.

“para una próxima entrega nombre de los distribuidores de la cerveza, autorizados por los grupos criminales”

Cuerpo sin vida de Ledy Yohana Lázaro, quién falleció al pisar una mina antipersonal en el Catatumbo.

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