Por: Pretérito Perfecto

El 1 de febrero de 2019, el entonces presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, en una intervención ante los gobernadores de Colombia, pronosticó el fin de la Era Maduro en Venezuela, diciendo lo siguiente: “y hoy es digno de aplaudir lo que está viendo el mundo, y es, que la dictadura de Venezuela, le quedan muy pocas horas porque hay un nuevo régimen institucional, que se está creando gracias al trabajo que ha jugado Colombia y otros países”, al momento de escribir este artículo, ya han transcurrido 44.970 horas, desde que Iván pronunció esas palabras, las cuales vinieron a ser un vaticinio propio de un vidente borracho y con desorientación espacial.
Pues es ahí donde Duque con la facilidad de que idiota atrae a más idiotas, conformó lo que se autodenominaría cerco diplomático para derrocar a Maduro, así que se unieron en bloque, el entonces presidente de Chile, Sebastián Piñera, el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y el presidente de Colombia, como anfitrión de este evento, se fijó para el 23 de febrero de 2019, la entrega de las ayudas humanitarias que Guaidó había logrado acumular, con el apoyo de la OEA y la venia del presidente de Colombia, cabe notar que para la entrega de estas ayudas, no se vinculó la Cruz Roja Internacional, ni la Iglesia Católica, pues era evidente el tinte político de este evento humanitario, la misma Organización de las Naciones Unidas, negó el apoyo a dicho evento, pues alegó que quien debía pedir dichas ayudas, debió ser el Gobierno Venezolano, así ya estaba la fecha y hora para derrocar a Maduro y que produjera que Duque saliera triunfante y que quedara en la historia de principios de siglo 21, como el segundo libertador de Venezuela y el ícono de la igualdad en el mundo, gobernando un país con infinidad de problemas.
Así que llegó el 23 de febrero, se reunieron los cuatro idiotas más grandes del mundo, donde Duque anunciaría que hacían entrega de las ayudas humanitarias al Presidente Encargado de Venezuela Juan Guaidó, y que exigían a los militares venezolanos permitir que estas entraran al país, para estas horas ya había llegado Fernando del Rincón periodista de la cadena CNN en español, y muchos influenciadores del mundo, ya se encontraban en el puente internacional Francisco de Paula Santander que comunica a Colombia con Venezuela, pues sabían que el mundo viraría los ojos al evento del que según Duque, era el fin de Maduro, llamándolo Usurpador y acusándolo de que si había violencia era su responsabilidad. Cientos de voluntarios, “entre ellos muchos miembros del recién nacida banda criminal Tren de Aragua” luego de una convocatoria hecha por Guaidó por medio de una página web, completaron los actores que faltaban, así que luces, cámara acción, comenzó el espectáculo, el gobierno Venezolano, ubicó efectivos militares en la entrada a territorio venezolano, ya las primeras dos gandolas, habían atravesado el puente internacional, pero al ver la barricada de los militares no avanzaron, a lo que estos para disuadir a la multitud que venía junto a las gandolas, lanzó bombas lacrimógenas, y unos encapuchados del lado colombiano respondieron con bombas molotov, las cuales fueron fabricadas debajo del puente del lado colombiano, a los ojos de la Policía Nacional, es allí donde la matriz de opinión, impulsada por Fernando del Rincón y de la diputada venezolana Gaby Arellano, culpaban a los efectivos venezolanos de incendiar las ayudas, pero que el New York Times en un artículo desmentiría esa noticia, mostrando con un video de la secuencia segundo a segundo antes del incendio, que fue la oposición que accidentalmente al lanzar una bomba molotov incendió las ayudas humanitarias, así que el Vicepresidente Estadounidense Mike Pence, el Departamento de Estado americano y la Oposición venezolana, quedaron en ridículo por las evidencias presentadas por el periódico en dicho artículo, que desmentían las acusaciones formuladas por estos contra el gobierno Venezolano.
Mientras esta guerra campal sucedió en el puente Francisco de Paula Santander, en el puente Simón Bolívar, varios militares venezolanos Desertaban y los cuatro innombrables estaban en las bodegas de acopio de las ayudas, viendo este show a través de los canales internacionales que cubrían la noticia, una vez fracasado este intento de ingresar las ayudas, salieron los 4 magníficos culpando a Maduro de lo que ellos denominaron como Barbarie.
Luego el presidente Duque en el 2022 a 10 días de finalizar su mandato, indicó a los portales digitales que se arrepentía de haber dicho que Nicolás Maduro tenía “las horas contadas”, porque simplemente confirmó a Colombia y al mundo que a quien Ricardo Arjona se refería en su canción Quiero, cuando cantó “quiero pararme en Iraq y mandarle un saludo, a la mama del idiota más grande del Mundo” ese saludo era para su señora Madre Juliana Márquez Tono.
Así que si el pasado no perdona, estos 4 personajes comprobaron que ser idiota no es asunto de estatus o de moral, es algo que arrastra a personas que viven por emociones del momento y no conciben la geopolítica en cada una de sus facetas, ese chiste flojo le costó a los colombianos 100 mil millones de pesos anuales que nos vale atender a los Hermanos Venezolanos, desde que comenzó el éxodo Venezolano, y el nacimiento de la Banda criminal que patentó el Secuestro Express de más de 20 cucuteños, que cayeron en sus redes, con la facilidad que les brindó esta coyuntura desde febrero de 2019.


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