LA FRANCIA DE LA LIBERTAD, CONDENÓ A HAITÍ A LA ESCLAVITUD ETERNA.

Por: Jean Carlos Sánchez

En cada episodio de la historia abordado en nuestros días, vemos que la misma no es como nos la contaron, y que esta, como muchas secuelas del colonialismo europeo, plagaron de miseria a muchos pueblos. Dichas colonizaciones no dejaron progreso, ni avances, ni mucho menos sus modelos exitosos de cómo salir del subdesarrollo, sino que encadenaron a la pobreza, ignorancia y dolor a las naciones que fueron adquiridas mediante el sometimiento por medio de las armas y la barbarie. Dichos “descubrimientos”, dicho sea de por sí, que no descubrieron nada, simplemente llegaron avasallantes con sus barcos y su sed de riqueza, exterminando a millones de indígenas, para repoblar dichos territorios que, de antaño, habían sido cuidados y mantenidos por los nativos, para los que el agua era más valiosa que el oro, la vida más valiosa que los yacimientos minerales y la paz más valiosa que la hegemonía sobre otros pueblos.

En el Tratado de Aranjuez el 3 de junio de 1977, acuerdo entre Francia y España, las dos principales hordas de colonizadores, fijaron los límites para dividir la isla de Saint-Domingue, donde la parte oeste, lo que hoy se conoce como Haití, fue reconocida como territorio de Francia, y la parte este, lo que se conoce como Santo Domingo, para España. En esos días, el azúcar y el café eran lo que para nuestros días es el petróleo y el gas, productos necesarios para que funcione la sociedad europea, así que Haití se convirtió en la principal proveedora de azúcar y café para Francia, la que llegó a cubrir los 2/3 de la demanda de estos productos en Europa, y produciendo 1/3 de la economía de Francia. Dicha riqueza con esclavitud de africanos que morían al poco tiempo de llegar a la isla, por las precarias condiciones, a lo que para el Imperio francés le era necesario una importación masiva de nuevos esclavos para reemplazar a los que morían, así como la Iglesia católica tiene el pasado oscuro de la santa inquisición, a Francia le queda en los anales de la historia, su violenta y cruenta exterminio de indígenas y de esclavos traídos de África, por sus ansias de poder y de riquezas.

Francia con su revolución en 1789 proclamó la abolición de la esclavitud, algo que tuvo un impacto sobre la sociedad racista y esclavista incrustada en las colonias, donde sustentaban que la igualdad proclamada por la revolución no aplicaba para esclavos, ni para mulatos ni para negros libres, lo que llevó a la Asamblea Nacional Francesa a otorgar la ciudadanía a los hombres libres de color el 4 de abril de 1792, lo que desembocó en un movimiento revolucionario en las colonias francesas, movimiento que duró entre 1791 a 1804, obteniendo el control de la isla hasta 1825, donde por medio de una ordenanza de emancipación para Haití, Francia la reconocería si esta aceptaba una ordenanza de pago por 150 millones de francos oro, como indemnización por lo que Francia dejó de recibir entre los años 1791-1803, deuda que aceptó Haití, ya que las demás potencias la habían aislado diplomáticamente hasta que Francia no le reconociera su independencia.

Es ahí donde Francia no aplicó lo que proclamó “Libertad, Fraternidad y Solidaridad”, obligando a Haití a aceptar una deuda impagable, donde con un préstamo por 30 millones de francos a un banco francés, le llevó a realizar el primer abono a la deuda, siendo el PIB de Haití de tan solo 15 millones de francos, el anhelo de la recién creada nación, era comerciar con las demás naciones su azúcar y su café, pero radicó allí su gran error, ya que las potencias la aislaron por no querer negociar con negros, dicha deuda era tan alta, que en 1830 fue rebajada a la mitad, y esta le llevó hasta 1947 poder terminar de pagar, 122 años pagando a los franceses lo que ellos estimaron era su indemnización.

Siendo Haití la primera nación negra que logró su independencia en la historia, le llevó el resto del siglo XX recuperarse de su deuda a los franceses, pero luego del devastador terremoto del 2010, y el magnicidio de su presidente en julio del 2021 por mercenarios colombianos, la nación caribeña está sumida en guerras intestinas y a puertas de una guerra civil entre dos pandillas criminales, que lograron la renuncia del primer ministro el 12 de marzo, y la creación de un Consejo de Transición, que busca realizar elecciones presidenciales en los próximos días. Todo esto ha llevado a las Naciones Unidas a fijar su mirada en la bomba de tiempo que es Haití, su inestabilidad institucional y a una eventual crisis humanitaria, sigue castigando a esta población, y Francia, quien proclamó la libertad, condenó a Haití a la esclavitud eterna. No olvidemos que toda la historia contada a la posteridad, hay que analizar quién la cuenta, porque como ha pasado en este relato, quien fungió como víctima resultó ser el victimario.

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