En la pereza de cuidarnos y protegernos, el tapabocas se convierte en carga también. ¿Es acaso un juego nuestra salud, y quién habrá de dar respuesta a tal cuestión?
Si mantenernos sanos implica respirar sin temor, si evita la tos y la ansiedad que nos embarga, entonces la salud es vida, es un don de bondad, un regalo preciado que merece gratitud y cuidado.
Si el ambiente preservamos de la contaminación, pandemias evitaremos y entonaremos una canción. Desde lo más íntimo de nuestro ser, lo dicta el corazón, la salud y la vida son privilegios de la creación.
En tiempos de adversidad y retos sin fin, recordemos que cada acción cuenta, ¡sí, así es! Desde pequeñas elecciones hasta el cuidado de nuestra mente y físico, cada paso nos acerca a un mañana más justo y saludable.
Unidos en este propósito, forjamos un futuro mejor, donde la sonrisa y el abrazo vuelvan a florecer. Recordemos siempre que la salud es un tesoro invaluable, y cuidar del planeta, tarea de todos, es innegable.
¡Cuidemos juntos nuestra salud, en armonía con la naturaleza, y pronto volveremos a encontrarnos, a sonreír, a abrazarnos con certeza!
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