Por: Sobreviviente.


Esta nueva entrega presenta una ilustración que sirve a las instituciones y organizaciones nacionales como internacionales que trabajan en la reconstrucción del tejido social en aquellas regiones dónde el conflicto nos demuestra que llegó para quedarse, aunque muchos funcionarios y miembros de ONG, son conscientes de que no existe una verdad absoluta en todos los testimonios que recogen en los territorios ya que muchas veces los victimarios se hacen pasar como victimas con el interés de distorsionar la realidad a fin de acomodarla para el beneficio de sus intereses.
El año 2018 en la región del Catatumbo se vivía la más cruenta violencia que hacía recordar la tragedia experimentada en la época de la incursión paramilitar en esa región, claro esta vez la situación era diferente, ya que los bandos enfrentados no venían de afuera, fue un conflicto intestino, entre dos grupos criminales con plenos conocimientos sobre su propio enemigo, eso incluía los campos económicos, sociales y políticos.
Aquí en la región del Catatumbo, existe una particularidad muy diferente a otra regiones del país, por ejemplo en la región del Caguán, célebremente conocida por la presencia notoria de las FARC, se considera objetivo militar a todas aquellas personas que de una u otra manera tienen cualquier vínculo con entidades del estado, desde la enfermera hasta el concejal, para los criminales de las FARC eran un blanco legítimo, quienes aparecieran en una nómina oficial, en el Catatumbo no; aquí de manera descarada los grupos armados al margen de la ley, hacen campañas de manera abierta en tiempos de política, cada organización criminal, postula con tiempo a su candidato, convocan a las comunidades para hablarles por qué deben votar por X o Y personas ”para una próxima entrega candidatos a fin de ciertos grupos criminales”
Fue así que estos criminales se enfrentaron generando un verdadero temor por la manera salvaje de la confrontación, el mayor temor lo sufrían los simpatizantes y militantes de los bandos contendientes (ELENOS PELUSOS), las amenazas transcendían a las organizaciones sociales, lo que preocupaba a muchas organizaciones defensoras de derechos humanos, el ELN ejecutó una clásica practica propia en el mudo mafioso, El Botín de Guerra, que mediante el saqueo en varios corregimientos de Norte de Santander, los enfurecidos elenos cargaron en contra de las casas bases de los PELUSOS y se llevaron desde lavadoras, viejas colchonetas, hasta las gallinas. Las fincas y demás propiedades del bando rival fueron confiscadas, incluyendo desde luego los cultivos de coca.
Esta cruel confrontación, afectó al proceso y tejido social en una de las regiones más rica en organizaciones sociales, ya nadie quería siquiera postularse a las juntas de acción comunal, fue en ese momento cuando aparecen las disidencias de las FARC, al mando de Jhon Mechas, lo que llevó a muchas bases del EPL, apoyar el nuevo proyecto criminal, varios excombatientes PELUSOS, se incorporaron a la banda de Jhon Mechas, lo que para unos era un acto abierto de venganza, para otros no era más que la estúpida forma de revivir el conflicto que tanto los había castigado.
El ELN observaba de cerca el cambio de bando de los diezmados PELUSOS, la situación ha ido escalando de tonos, que públicamente se habla de una nueva confrontación entre criminales, es decir entre las disidencias y el ELN. En el Catatumbo se han presentado escaramuzas, que han terminado con el asesinato selectivo de miembros de ambos bandos, pero en el sur de bolívar en el año 2021, se enfrentaron hombres del 37 frente de las disidencias direccionados desde el Catatumbo por alias Richard y el Frente de Guerra Darío Ramírez Castro, del ELN, los disidentes sufrieron casi una docena de bajas y el decomiso de su material de guerra.
Esos vientos de guerra desde el sur de bolívar soplaron con gran intensidad en el Catatumbo, pero apareció algo inesperado, esta vez las tensiones no bajaron por cuenta de la Paz Total del gobierno Petro, sino por la aparición de los hombres del Clan del Golfo y sus pretensiones de arrebatarles el territorio rico en oro, coca y demás actividades comerciales a los Elenos y a los Disidentes de Jhon Mechas, en el magdalena medio, así que no les quedó otro camino que unirse y defenderse de las pretensiones de los Gaitanistas.
De momento es incierta una confrontación entre las disidencias y el ELN en el Catatumbo, pero lo cierto es que dónde se enfrentaron ahora están unidos mediante acuerdos criminales, que parecen ser más efectivo que la paz total que se promueve desde el gobierno de Gustavo Petro.

Apoya a nuestros escritores donando en el siguiente link de VAKI:
Descarga la columna a continuación:
Sobre el autor:

Columnas recientes
Busca columnas por autor






Deja un comentario