Por: Juan Sebastián

Una sociedad extraordinaria que respeta la vida por encima de todo, me encantaría quedarme aquí para siempre. Muchos de la nave del pensamiento están de acuerdo, se quedarían allí. Pero tenemos la misión de enseñar a nuestra sociedad que hay otros caminos y que es posible un mundo mucho mejor. Muy atrás, quedó el obsoleto Gobierno Mundial, dedicado a un solo planeta, y sobre todo, nuestra jerárquica y primitiva sociedad capitalista, fracturada y desigual. La evolución de las civilizaciones extraterrestres no tiene límites. Deseo saber más y conocer hasta dónde pueden llegar. Hay civilizaciones de nivel 4 universales con millones de años por encima de nosotros, tanto en tecnología como biológicamente, que aprovechan la energía de todo el universo y de cualquier galaxia. Manipulan a voluntad el espacio-tiempo, saliendo y entrando de la existencia, pudiendo viajar por todo el continuum. Si han llegado a este nivel, deben tener una estructura social y moral muy elevada. Inconcebible para nosotros, consiguiendo un equilibrio perfecto entre naturaleza y tecnología, haciéndose prácticamente invisibles, ya que se fusionan con el entorno, seres perfectamente adaptados al universo. Este progreso social y moral también sería propio de sociedades menos avanzadas en tecnología, lo que las haría invisibles, ya que no desperdician ninguna energía como hacemos nosotros.
Estamos llegando a límites que parecen imposibles, el nivel 5 tecnológico corresponde a una sociedad multiversal, pero ya no es necesario la tecnología, sino una adaptación plena. Aprovecharía la energía de todo un multiverso viajando entre diferentes dimensiones. Lo que recibo en mi nave del pensamiento es demasiado sofisticado para mi mente humana. Sólo hay una creencia, una sola mente, que trabaja conjuntamente por el equilibrio del universo. Incluso para nuestro pensamiento, es difícil asumir. Una sociedad tipo 6, como la que les voy a nombrar, podría considerarse el ser más poderoso del universo. La civilización tipo 6 es una deidad, es un ente que engloba todo el universo, que crea universos como el nuestro y otros. Nosotros podemos ser pertenecientes a una sociedad tipo 6, pero que ahora estamos viviendo una experiencia humana. Somos de alguna manera sus hijos. Una deidad no necesita gobierno, funcionan como un todo, no necesitan leyes. Es una mente colectiva que actúa de manera casi instintiva, como una energía eterna, y lo que es más importante, no interfiere en las formas de vida menos avanzadas y mucho menos las castiga, como harían sociedades de tipo 1 y por debajo. Sólo se aplican leyes sencillas y diferentes filtros para que vayan aprendiendo de las leyes naturales.
Desde el punto de vista de una civilización en la infancia como la nuestra, no entendemos el por qué no se dan a conocer los extraterrestres, pero ahora lo vemos mucho más claro. El mismo filtro que impone el universo te obliga a ser más eficiente conforme avanzas en tecnología. Los conflictos destructivos siempre desperdician recursos y limitan la expansión y colonización. Las razas avanzadas que estén vivas en el universo deben tener una ética y moral tan elevadas que no deseen hacernos daño, ni tampoco a otras menos avanzadas. Mantener el silencio es como si nos protegieran, si nos dieran nueva tecnología que no sabríamos usar y ayudar a otras con un progreso social y moral tan bajo, significaría destruirlas. Amigos, tenemos una llamada de socorro. Algunos creen que hay seres superiores en el universo y han dejado un inquietante mensaje por radio: Hermanos del Cosmos, si estáis ahí, ayudadnos, por favor. Nuestro mundo se muere. Que la gloria del supremo os guíe hasta nosotros. El primer instinto fue ayudarlos, según nuestro nivel actual de evolución, pero me acordé de la ética y moral de las razas superiores. No puedo regalarles tecnología para que puedan resolver sus problemas.
Según un proverbio chino: Regala un pescado a un hombre y le alimentarás un día. Enséñale a pescar y lo alimentarás para toda la vida. El ente supremo de tipo 6, que es el universo, ya les está enseñando el camino a seguir. Hay leyes que nos dicen cómo debemos hacerlo. Una gran prueba para los más capaces. El gran filtro que impone el universo. Hay tantos seres vivos, animales y plantas que se están muriendo, que se me rompe el alma. Además, es un planeta muy similar a la Tierra. Mis emociones humanas me pueden. ¿Qué haríais vosotros? ¿Iríais atrás en el tiempo a salvar a los dinosaurios de la extinción y millones de especies? Si fuera así, nunca hubiésemos aparecido. ¿Quién merece ser salvado y quién no? No soy nadie para juzgar. Aún no comprendo el nivel y la ética de civilizaciones superiores a nivel galáctico, pero lo entenderé. Mi actual naturaleza humana me lleva a ayudarles. El Sol muerto vuelve a la vida y con él una nueva esperanza para mis hermanos del Cosmos. Cuando lleguemos a este nivel, sabremos qué debemos hacer. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todas las civilizaciones tienen herramientas naturales para cambiar su sociedad.
Por eso, la norma general debería ser la no intervención en culturas de otros mundos. Un Dios verdadero no debería decidir y no debería juzgar. Eso es algo difícil de entender en nuestro actual estado de evolución, que decidimos continuamente quién merece la pena y quién no, y juzgamos sin conocer a las personas en nuestra jerárquica sociedad. Al regresar a nuestro bello planeta y a nuestra fracturada sociedad, me doy cuenta aún de lo mucho que nos falta por aprender. Somos una sociedad que ni siquiera ha llegado al nivel uno. Nuestros gobiernos, nuestra ética y moral son patéticamente primitivos. No podríamos gobernar varias colonias con eficacia. No estamos preparados para un primer contacto y ni siquiera sabemos gestionar nuestro propio planeta. Fragmentado por países y divididos socialmente, reaccionamos tarde ante las catástrofes y no nos ponemos de acuerdo, enfrentados con grandes desigualdades. Así que debemos cambiar forzosamente. Evolucionar a niveles superiores depende exclusivamente de nosotros mismos y que sigamos esas leyes universales. Destinar más recursos a la educación y la ciencia, eliminar las armas, desigualdades, fanatismos y amar al prójimo como a nosotros mismos. Eliminando la confrontación y aumentando la cooperación es el camino para avanzar hasta el primer nivel, que es solo el principio de nuestro gran viaje.

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