ALZHEIMER

Por: Hazzam Gallego


Mis manos exploran letras desvanecidas, olvidadas
en laberintos de recuerdos tenues, de memorias borradas,
cuentos truncados, sin principio claro, ni final definido,
historias borrosas, sin rostros, ni lugares, ni nombres que gritar.


¿Cuántas páginas poblé con mis sueños efímeros?
¿Cuántas vidas viví entre líneas desdibujadas?¿Cuántos versos dediqué en sentimientos olvidados?
Al espejo me asomo, un reflejo ajeno,
No me reconozco, estoy perdido.


En un mar de olvido y desencanto me encuentro,
mi pluma se ha convertido en una página en blanco, no escribe, ni tiene nada que corregir,
busco una luz de mi esencia, una razón, una explicación a lo que me sucede,
No reconozco nada y observo cuadros donde aparezco abrazando a desconocidos.


Una biblioteca polvorienta,se me hace conocida,
pero sin recuerdos que le den vida.
¿Quién fui? ¿Qué escribí? ¿Dónde resido?
Interrogantes perdidos en la niebla, sin punto final, solo suspensivos.


En cada palabra que se desvanece en el vacío, mi pecho late como si recordara algo,
intento componer un poema sin inspiración.
El gato maúlla, el perro se muestra amistoso, nunca los he visto, ni acariciado.
Extraños me llaman «amor» otros «papá» y un niño me dice «abuelo», y me abrazan en calma.


Viviendo tiempos incontables, solo pasan las horas, solo observo por la ventana como el sol se oculta y la luna sale,
mis canas reflejan un alma errante, un viejo escritor olvidado,
arrugas narran historias de lucha, que he plasmado en papel, que alguna vez describí y que hoy no recuerdo,
una fuerza efímera me empuja a un mundo donde el olvido dicta ley.

Aquella luna, cuya luz blanca me eriza la piel, Sé que tuve que escribirle alguna vez, pero no lo recuerdo. El frio de la noche me estremece, me desvelo, pero no pienso en nada, solo estoy en una alguna mental de olvido.


Mientras mi mente se disuelve en la neblina,
seguiré observando la página en blanco, acariciando al gato desconocido, escoltado por el perro amistoso que me da miedo,
miraré alrededor buscando algún recuerdo,
hundido en el miedo, en la angustia y en la desesperación de mi mente, no recuerdo nada.


Lloraré internamente, gritaré en silencio,
tanto tiempo que dediqué, toda una vida,
forjé versos, desvelé secretos, mezclé emociones con letras,
envié abrazos en palabras. Narré historias, dediqué mi existencia a este arte,
Este arte me dio todo, y me dejó sin nada.


Aunque olvide mi nombre y mi pluma,
Aunque no recuerde que he hecho, ni qué me rodea,
Aunque me digan maestro, sin saber qué enseñé,
Aunque observe libros con mi nombre,
Puedo entender que fui escritor, que estoy agonizando y que morí en vida.


Oh, triste muerte en vida, el hombre sombrío infundiéndome dolor.
Anhelo recordar mi vida, mi esencia.
Mi razón de mantenerme en este mundo,
Mis musas y mis momentos felices, solo deseo encontrarme por un instante nuevamente y abrazarme.


Que mis lágrimas se confundan entre libros numerosos,
y pueda, al menos, recordar el nombre del oscuro agresor.
De ese ser sombrío que me quitó todo,
Escuché un día nombrarlo, es lo único que recuerdo ALZHEIMER se llama…
La sentencia de muerte del escritor y el poeta.

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