LA NUEVA BATALLA DE CÚCUTA 2024

Por: Hazzam Gallego

Conmemoramos con un sentimiento de patriotismo los 211 años de la Batalla de Cúcuta, un hito histórico que marcó el inicio de la lucha por la libertad en Venezuela y en nuestro país. Sin embargo, hoy nos encontramos inmersos en una nueva batalla, una que no se libra contra enemigos externos, sino que se gesta internamente, en los rincones de nuestra sociedad cucuteña. La conmemoración de este aniversario nos invita a reflexionar sobre la realidad actual de nuestra ciudad y a reconocer que la libertad conquistada en el pasado exige ahora una lucha contra problemas contemporáneos: la drogadicción, la delincuencia, la inseguridad, la pobreza, el desempleo y la falta de amor por nuestra tierra.

Las cifras actuales revelan una realidad preocupante. Cúcuta se sitúa en el octavo lugar con una tasa de desempleo del 11%, una cifra que no solo representa estadísticas, sino destinos truncados y sueños frustrados para muchos ciudadanos. La presencia de 25 organizaciones criminales en nuestra ciudad según revela la Policía Nacional, entre las que se encuentran el Clan del Golfo, Los AK-47 y el Tren de Aragua, ha contribuido a una escalada de violencia que se traduce en 369 homicidios registrados en 2023, alcanzando una tasa de 33.8 por cada 100,000 habitantes. Los hurtos, extorsiones y secuestros han aumentado de manera alarmante, generando una sensación de vulnerabilidad en la población.

Para comprender la complejidad de esta nueva batalla, es crucial analizar las raíces de la inseguridad que enfrentamos. La pobreza y la desigualdad han creado un caldo de cultivo propicio para la delincuencia. La falta de oportunidades educativas y laborales empuja a los jóvenes hacia caminos oscuros, alejándolos de un desarrollo integral. La corrupción en las fuerzas de seguridad debilita la confianza ciudadana y la eficacia de la lucha contra el crimen. La presencia de bandas criminales venezolanas ha exacerbado aún más la violencia, generando un entorno complejo que demanda respuestas urgentes.

La realidad que enfrentamos no debe paralizarnos, sino impulsarnos a la acción colectiva. Es momento de unirnos como ciudadanos comprometidos y enfrentar esta nueva batalla con determinación y coraje. La tarea no es sencilla, pero la historia de Cúcuta nos enseña que la unidad y la lucha son el camino hacia la victoria.

Implementar programas sociales integrales que aborden la pobreza y la desigualdad desde sus raíces. Fortalecer la educación y la formación laboral para brindar oportunidades reales a los jóvenes. Combatir la corrupción en las fuerzas de seguridad para restaurar la confianza ciudadana. Establecer estrategias de cooperación con las autoridades venezolanas para hacer frente a las bandas criminales transfronterizas. Fomentar el amor por la ciudad y la cultura ciudadana como base para construir una sociedad más cohesionada y comprometida.

En este 2024, la nueva batalla de Cúcuta nos desafía a ser protagonistas de nuestra propia historia. La libertad, conquistada en el pasado, nos exige hoy compromiso y acción para enfrentar los desafíos actuales. Unámonos en esta lucha, recordando que, como en la Batalla de Cúcuta, la determinación y la unidad son las armas más poderosas.

Sin embargo, no podemos pasar por alto el papel crucial que desempeñará la administración del alcalde Jorge Acevedo. Aunque sus intenciones son evidentes, la ciudadanía espera que sus gestiones no solo sean un reflejo de buenas intenciones, sino que logren apaciguar la percepción generalizada de inseguridad y descontento. La nueva administración enfrenta retos considerables, y es vital que las políticas implementadas se traduzcan en resultados tangibles y mejoren la calidad de vida de los cucuteños. Aunque confiamos en la voluntad del alcalde Acevedo, como ciudadanos, debemos permanecer vigilantes y participar activamente en la construcción de una Cúcuta más próspera y segura para todos.

«En Cúcuta, la seguridad es un juego de equilibrios entre esperanza y escepticismo. La administración de Jorge Acevedo tiene el desafío de traducir promesas en acciones tangibles. La ciudadanía, marcada por la incertidumbre, espera resultados concretos. Romper el escepticismo, construir confianza y fortalecer el tejido social son imperativos. La gestión de Acevedo debe superar la retórica política y demostrar con hechos la seguridad deseada. Que sus acciones hablen más fuerte que las palabras, y que Cúcuta avance hacia un horizonte más seguro. La percepción ciudadana anhela certezas, y el desafío radica en transformar intenciones en realidades palpables.» – Hazzam Gallego

Apoya a nuestros escritores donando en el siguiente link de VAKI:


Deja un comentario

Descarga la columna a continuación:


Sobre el autor:

Busca columnas por autor

Deja un comentario