GERMÁN EL INNECESARIO

Por: Nerio Luis Mejía

El objetivo del siguiente artículo, es un llamado a la reflexión frente a los temas de carácter político de cara a las elecciones del 2026, dónde el pueblo colombiano se manifieste libremente mediante el sufragio universal, y escoja la mejor propuesta que garantice la estabilidad de la nación, en ningún momento manifiesto apoyo o inclinación ideológica por las personas referenciadas en el siguiente texto.

Colombia está viviendo una polarización sin precedente en la historia política del país, los recurrentes enfrentamientos entre el ejecutivo, legislativo y el poder judicial, deja ver la gran brecha que parece de momento fracturar la institucionalidad, sin embargo para los que creían que con Gustavo Petro, las cosas iban a cambiar de la noche a la mañana, sus cálculos les fallaron al pasar por alto que nuestra democracia aunque imperfecta y corrupta es lo único que conocemos y con la cual estamos ya acostumbrados

Si miramos a nuestros alrededores, las cosas van de mal en peor en el vecindario, los fracasos en el modelo del socialismo de siglo XXI, que una vez se vendía, como la esperanza, hoy sólo vemos la tragedia deambulante de mujeres que se prostituyeron como única opción para escapar del hambre, las selvas suramericanas que se tragaron a familias enteras que huyen de la miseria, los desierto del norte del continente que incineran las ultimas esperanzas de vida de millones de migrantes que huyen de un régimen, que no reconoce la devastación que le ha causado a su pueblo, pero que vende la propaganda que todos sus males, obedecen al cruel bloqueo imperial, que congeló los activos de la nación con las mayores reservas petrolera del mundo.

Hoy Colombia mira y se debate entre las esperanzas y la incertidumbre, sobre cómo va terminar el primer gobierno progresista en su historia, frente al cumplimiento de metas que se trazaron y lograron, esperanzados quizás en nombrar a través de la elección popular un sucesor que pueda lograr los objetivos que no se pudieron alcanzar y dar continuidad al gobierno del cambio que de momento no ha podido arrancar en primera, de conformidad como se nos prometió en campaña.

Esos alfiles o delfines políticos, aun no se han mostrado, si bien el expresidente Álvaro Uribe, se refirió a las elecciones del 2026, asegurando que ya él tenía un tigre, no creo que salga una sola raya, ni mucho menos tengan colmillos los felinos o las ratas de su partido, aunque mandíbulas si tienen para las mordidas que han propinado al presupuesto nacional, y que se han comido los de su colectividad, por los lados del Petrismo, podría asegurar que la carta más segura seria la que se jugarían con el embajador de Colombia en los Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo Urrutia, ingeniero de minas de profesión y defensor de Derechos Humanos, quien había ocupado ministerios en gobiernos anteriores, y que al parecer es un hombre bien visto por nuestro vecino del Norte, en la actualidad el embajador Murillo, se desempeña como canciller de Colombia, ante la suspensión por parte de la procuraduría general de la nación al titular de esa cartera, el Doctor Álvaro Leyva Duran.

Si hay algo que podemos destacar de nuestros políticos tradicionales, es la manera tan practica que tienen ellos a la hora de armar coaliciones y enfrentarse a quienes amenazan  sus intereses, por lo que uno podría suponer, que no es un tigre ni un lobo de los de Uribe, quien le presentaría batalla al Petrismo, es alguien de ese linaje presidenciable, por su apellido, aunque detestable por sus acciones, su carácter arrogante y lleno de pedantería, me refiero a Germán Vargas Lleras, o el innecesario como lo he referenciado en este artículo, el cual asemejo como a quien porta un arma de fuego en su casa y que vive en una sociedad segura, pero una vez cambia el paradigma de o la percepción de seguridad, es la opción y decisión más fiable de quienes se sienten amenazados; ante los acontecimientos de violencia que azotan a Colombia, Vargas Lleras es el hombre que pondría a las fuerzas del orden en acción, y recuperar la confianza en la fuerzas legitimas del estado.

Ojalá este artículo sea un texto más perdido en el tiempo, más no se convierta en el cumplimiento de una profecía, de las tantas que no se debieran cumplir en Colombia y lo de German no sea más que un pensamiento innecesario en una tarde de ocio.

Ayúdanos apoyando a nuestro escritores donando en el siguiente link de VAKI:


Deja un comentario


Descarga el escrito en PDF a continuación:


Sobre el Autor:

Busca Columnas por Autor

Deja un comentario