EL NEGOCIO DE LAS CAMIONETAS

Por: Sobreviviente

Es lamentable cuando la sociedad sacrifica la verdad por el interés mezquino de quienes han encontrado una forma de negocios, haciéndose pasar por víctimas, cuando en realidad todo obedece a mutuos acuerdos entre las partes, (Victimarios y supuestas víctimas), para beneficiarse con el negocio de las camionetas y demás elementos de protección que asigna la Unidad Nacional de Protección para los lideres y funcionarios públicos amenazados en varias regiones del país.

Los corrillos de pasillos en los territorios dónde se presentan esta clase de situaciones, lo toman a modo de burlas, cómo integrantes de estructuras criminales, envían mensajes a lideres sociales y funcionarios públicos, referenciando a ciertas personas, con las que tienen unas relaciones de compadrajes, emitiendo unas series de alertas, lo que lleva a los lideres y funcionarios a elevar la denuncia ante los órganos de investigación y así se configura la existencia de un delito fabricado.

Lean con atención el siguiente interrogante: ¿Cómo es posible que supuestos lideres que son amenazados en los territorios, dejen a sus hombres de protección en ciudades como Cúcuta y Ocaña, y ellos se llevan los vehículos para sus veredas?

Estos casos son recurrentes en municipios de la región del Catatumbo, dónde los escoltas y beneficiarios reportan desplazamientos, y estos solos salen de las parcelas a recoger los vehículos asignados para su seguridad y llevárselos para los municipios o veredas, haciendo un uso indebido de los elementos dispuestos para su protección.

¿Será que los lideres y funcionarios amenazados permanecen todo el tiempo sin salir de los vehículos en sus veredas, para no ser objeto de atentados criminales por parte de los actores armados que de manera descarada se pasean por las áreas rurales y urbanas de varias municipalidades como es el caso de Norte de Santander?

¿Qué está haciendo la Fiscalía General de la Nación, para investigar con profundidad esta grave situación, que pone en peligro la vida de las personas que en realidad son amenazadas, y que no cuentan con medidas eficientes para su protección?

Durante el desarrollo de esta investigación pude constatar el malestar que expresan los huéspedes de ciertos hoteles en dónde se alojan los lideres sociales, cuándo son invitado a asistir a ciertos eventos convocados por distintas entidades, desde el uso abusivo de las zonas de parqueo, que genera el desfile de camionetas blindadas y convencionales, hasta las decenas de hombres armados pertenecientes a la UNP, en los lobby y pasillos de los hoteles, lo que genera una situación de intranquilidad sobre las personas que van a esos lugares a descansar o por motivos de trabajo

También pudimos recoger testimonios de personas que por temor nos pidieron omitir sus nombres, ante la gravedad de los hechos, y es que ha llegado tanto el descaro, que muchos sinvergüenzas de estos mal llamados lideres, que trabajan en la distribución de precursores químicos utilizados para el procesamiento de la pasta base de coca, (Perga y Pataegrillo), han despertado el gusto por las camionetas blindadas de la marca Toyota TX, les ofenden cuándo les asignan los carros de la marca Mitsubishi, quienes a la vez ruegan y conciertan con los criminales para entregárselas, ha cambio de recibir por parte de la UNP, las que ellos consideran que elevan su estatus mafioso.

Se nos hace difícil entender como personas que tienen un amplio conocimiento de las diferentes dinámicas que se mueven en los territorios, ingresan a lugares donde saben que van a resultar afectados por los integrantes de los grupos criminales, pero como para despertar más intriga, muchas de las víctimas no identifican a sus captores, al parecer todo obedece a obras de los pleyadiadianos, o marcianos, que están efectuando esta clase de secuestros y a la vez el robo de las camionetas.

Todo aquel colombiano y colombiana, que tenga sentido de pertenencia por su país, difunda este artículo, en un claro llamado a la Fiscalía General de la Nación, que investigue con profundidad todos los hechos, aquí expuestos, no es posible que las investigaciones periodísticas sean más efectivas que las que debe adelantar la Fiscalía General de la Nación, y se detenga el lucrativo negocio de las camionetas.    

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