LA SOMBRA DEL PERRO

Por: Marcela Espinosa

En la ropa, en el sofá,
en la cama,
entre libros y juguetes.


Día a día aparece en un pequeño pelo el perro,
su sombra brinca feliz por el jardín,
sus patas dejando huellas de lodo en los recuerdos.
Su nariz húmeda, husmeante,
buscando un nuevo olor por cada rincón.


Cuatro patas de lealtad,
una colita de felicidad.
Simple, sin importar lo que hay en mi bolsillo.
Al perro le importa cero el estatus
y el saldo en mi tarjeta.


En momentos de angustia se recuesta a mi lado
y me hace sentir su presencia.
Libre, juguetón,
sereno y mágico,
así es el perro.


Honesto, transparente,
sin sentir envidia, odios ni celos.


Muy humano, realmente humano.
Lástima que no sea eterno.


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