Por: Jean Carlos Arenas Parra
De vez en cuando aparecen los fantasmas
causando sorpresa, a veces inquietud.
De repente y sin previo aviso
removiendo recuerdos.
Anunciando su llegada en un latido acelerado
o en total y gélida indiferencia.
A veces con su rostro y voz lánguidos
casi evaporándose en el olvido
que ya se van volviendo, que ya son.
Llegan queriendo volver a ser parte
del día a día que ya habían dejado de pertenecer.
O buscando eco a su llamado de ayuda
cuando la necesidad les toca a la puerta.
Otros solo traen su presencia
porque el tedio les escribió mi nombre de nuevo
en sus neuronas.
Cuesta acostumbrarse a su espectral presencia
y más cuando ya los daba por desterrados de mis días.
Aunque con algunos he aprendido a convivir
y de vez en cuando reaparecen
haciendo una tregua con mis demonios.
De otros he aprendido cómo exorcizarme
y les he dado mi olvido y las sombras como residencia definitiva.
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