Por: Sobreviviente

La reincorporación de las Farc, debe marcar un antes y un después en la historia de Colombia, si bien se logró la desmovilización de las pocas cabezas más importantes que quedaban de ese grupo ilegal, luego de la embestida de la política de seguridad democrática, llevada a cabo en el gobierno de, Álvaro Uribe Vélez , también cabe anotar, que el problema después de la desmovilización guerrillera, ha sido mayor debido a la cantidad de estructuras dispersar conformadas por miles de hombres y mujeres, que en un claro culto a la Necrolatría, se aferran al féretro que llevó a la sepultura, al cadáver de las Farc.
El Catatumbo, la tierra del sagrado trueno, que le da la bienvenida a todos sin distinción alguna, de manera esquiva alojó en sus entrañas, a los mal olientes hombres, que desmienten la muerte de las Farc, los que en su nombre continúan el legado criminal de este pasado del que muchos fuimos testigos de su sepultura, pero tristemente la desaparición física, creó un mítico fantasma, que sin representar un claro ideal, dice luchar por la justicia social, esa que condena el asesinato, la desaparición forzada y lanza arengas en contra de la esclavitud, que en tiempos modernos, es justificable, cuando la aplican las disidencia sobre sus víctimas.
La Conejera y la Jabonera, son estas dos fincas, el más disiente ejemplo, de ver cómo se construye y se labra la tierra, con mano de obra de los secuestrados que esclavizan emulando las practicas nazis, que mostraron al mundo que, si es posible construir con sudor y sangre, las más repudiables obras de las que hoy se avergüenza la humanidad.
La Conejera, la segunda finca de propiedad de las disidencias de, Jhon Mechas, después de atravesar el rio que nos indica la existencia de la frontera entre Colombia y Venezuela, y que en un acto de justicia divina, fue dinamitada a mediados del año 2022, por tropas del ejército venezolano, como retaliación por el incumplimiento del pago de las vacunas que este grupo criminal le hace a los miembros de la Fuerza pública del país vecino, para que les permita el libre tránsito por su territorio, este hecho despertó un sentimiento de alivio de quienes trabajaron forzosamente, para cumplir los caprichos de Andreis Avendaño, Richard, Olmedo y el propio Jhon Mechas, de construir el programa agrario de los guerrilleros.
Sin embargo, todo lo que quedo en pie fue transportado y trasladado en camiones y a hombro de quienes purgan las llamadas sanciones de los disidentes, hacia la jabonera, incluyendo los equipos de enfermería y odontología, a pesar de la ofensiva del ejército venezolano, los hombres de Jhon Mechas, vienen llevando a cabo una serie de proyectos productivos, que presentan con orgullo a los visitantes que concurren al lugar en una demostración falsa, que las nuevas Farc, son la verdadera interpretación del sentimiento campesino.
Allí, se produce, panela, crían cerdos y se desarrolla la piscicultura, que va desde tilapias, hasta bagres, todo esto se consideraría normal, hasta el punto que descubres que en este lugar funciona uno de los más grandes Centros de Reclutamiento de Menores, a manos de las disidencias de las Farc, allí se encuentran pequeñas casas o granjas, donde llegan las madres de los recién incorporados combatientes, muchos de ellos menores de edad, para que compartan junto a sus hijos, haciéndoles creer, que están formando al hombre y a la mujer del mañana, pero ocultando que en este lugar se experimenta la sensación más cercana al infierno, a la vista de todos los que conocen la existencia de este sitio llamado la (Jabonera), al que concurren desde empresarios, periodistas, defensores de los derechos humanos y los infaltables políticos, que buscando el favor de las disidencias, siendo todos ellos atendidos por las manos de esclavos, que sirven desde la comida, hasta la limpia de la caña de la que producen la panela…no sean bienvenidos aquí….. LA JABONERA, puerta de entrada al infierno….

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