En mi cabeza se genera cierta incertidumbre sobre este tema, pues aunque sabemos que el amor no debe ser doloroso, aún así para nosotros es difícil encajarlo solo como algo meramente bonito. Es un sentimiento, pero no uno que nazca muy naturalmente. Siempre requiere de tratos especiales, reciprocidad, actos, palabras y mucho más. Pero pensando fuertemente en qué es el amor y en qué consiste este sentir, encuentro varias incógnitas…
¿Amar tanto como para dejar ir o amar tanto para luchar? ¿O amar tanto para entender? ¿Amar lo suficiente para sostener y arreglar, o amar lo suficiente para hacerse a un lado? ¿Amar tanto como para buscar la felicidad del otro siempre? ¿O amar siempre buscando la felicidad de ambos? Si lo pienso muchas veces, sigo sin encontrar una línea para encajarlas. ¿El amor se transforma? ¿Se esconde? ¿Desaparece?
El amor real, creo, que no puede desaparecer, más bien puede transformarse. Pero si desaparece, quizá no fue amor. Me dijo alguien que puede haber sido capricho o costumbre.
Creo fielmente que el amor es el sentimiento que más creemos importante. Pero si miramos los demás sentimientos que afloran alrededor de él, podemos darnos cuenta de que hay otros sentimientos que tal vez, si comenzamos a prestarles más atención, harían de nuestras relaciones algo más saludable.
El amor nunca será malo. Quizá es la forma en cómo los seres humanos seguimos empecinados en llevarlo. Cuando amas, respetas, y si respetas, aceptas. Si hay amor, hay admiración. Si admiras, liberas. Si hay amor, hay compasión. Y si existe la compasión, entiendes las luchas de los demás. Todo eso sin dejar de sentir el suficiente amor por ti mismo, ese que haga que no estés donde no debas estar, sin despreciar al otro.
Al final, puedo decirles por experiencia propia que si sientes amor real, jamás se marchará. Puede hacerse pequeño, pero solo hará falta una gota de emoción para volverlo a notar, aunque ya no esté contigo.
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