JACTANCIA DE LECTURA

Por: Michael David Durán

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído”.
Jorge Luis Borges

El año terminó y con él vimos en redes sociales el inventario de las actividades de la mayoría de nuestros contactos, para algunos fueron los viajes y para otros la lista de los libros leídos. De acuerdo con la Cámara Colombiana del Libro, 2.7  libros al año es el promedio de lectura en Colombia. Este indicador ha permanecido estable en los últimos años, aunque muchos son los esfuerzos del gobierno y las editoriales por promover la lectura.

Debo confesar que en una reunión entre lectores, la cifra ascendió a más de 35 libros, no obstante yo desconocía la cifra de mis lecturas del año. Una mezcla de pudor y angustia me invadió y comprendí que somos muy afortunados y tenemos acceso a una fuente de entretenimiento o aprendizaje permanente, porque en este país el bajo nivel de lectura los factores del bajo nivel de lectura son la pobreza, la desigualdad social y el acceso limitado a la educación.

No obstante, no es lo mismo acceder al mundo le los libros a través de los audiolibros o leer en un dispositivo electrónico tipo Kindle a hacerlo en PDF, aquellos que se descargan gratuitamente y aparecen como de libre circulación en la red. Adicionalmente es otro sistema de acceso a la lectura a través de las bibliotecas públicas o del programa Libro al Viento del Instinto Distrital de las Artes de Bogotá (Idartes) que brinda la oportunidad de leer los libros que están disponibles en lugares públicos, como algunas estaciones del transporte público en Bogotá. Otras personas más afortunadas reciben los libros de las editoriales o de los escritores y tienen tiempo suficiente para dedicarle a sus múltiples lecturas. Mientras que otras leen con voracidad en los “tiempos muertos”, mientras viajan en el transporte público o esperan en la fila de un banco. en mi caso varias veces me he pasado de estación por estar inmerso en las páginas de un libro.

Algunos de mis contactos usan la aplicación Goodreads en la cual llevan el minucioso registro de sus lecturas e incluso publican breves reseñas de las mismas. En mi caso, es diferente, puedo devorar las páginas de un libro de cuento emocionado con los relatos en unos pocos días, pero una novela me exige otro tiempo y otras condiciones de lectura. No todos tenemos la misma velocidad, la misma disciplina ni oportunidad de encontrar el espacio adecuado para leer.

¿Es necesario hacer una lista de las lecturas por mes, por semestre o por año, si cada uno de nosotros tiene diferentes condiciones de adquisición, acceso y posibilidades de lectura? Esa métrica, tan pública para algunas personas, pero paradójicamente tan íntima para mí, es la jactancia de esta época y he incurrido en ella algunas veces, aunque mi pudor me ha contenido, porque para mí promover la lectura es expresar una emoción o inspirar un anhelo, más que exhibir la cifra de un inventario.

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Una respuesta a “JACTANCIA DE LECTURA”

  1. De acuerdo. El Lector real disfruta el libro y lo comparte, no necesita llevar el dato estadístico y competir con otros.

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