LOS CUATRO ELEMENTOS

Por: Alexei Sierra

Las brasas queman
a veces desnudando nuestra idiotez,
por un momento hay parálisis del alma
pero el viento llega y sacude cenizas.


Y con ese pedacito de corazón
que no fue consumido,
con ese soplo de ahogo pero de fe
decidí plantarme de nuevo.


¡Qué fondo tan tétrico el de este océano
habitado por monstruos,
por restos óseos,
por música de un compás triste y alargado!


Océano de fuego,
agua de bautismo,
de manos en oración nunca interrumpida,
nunca más viva, nunca mejor respondida.


Con el último suspiro
no me di por vencido
y las manos que cavaban mi propia tumba
emergieron con fuerza
y cuál raíz del árbol de la vida,
esparcí tierra hacia los lados
y empujé mi propio débil
y naciente tallo.


[Nunca es tarde para volver a empezar. El alma abatida pero no vencida encontrará nuevos caminos.]

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