Por: Jefferson Andrés Rodriguez
Esta problemática puede ser entendida desde el gobierno, políticas públicas y desarrollo territorial en los distintos enfoques o posturas multidisciplinares en la perspectiva de seguridad integral o desde la perspectiva de la salud o desde enfoque social y comunitario de fortalecimiento de la dinámica familiar.
Un político sensato buscaría el resultado del producto en el documento técnico de diagnóstico sobre las dinámicas del territorio, las relaciones entre los actores y recomendaciones técnicas. Pero desafortunadamente esta no es nuestra realidad, estamos en manos de un charlatán.
El contexto que vive la ciudad de Cúcuta se enmarca en la diáspora y movilidad humana de la migración venezolana en la ciudad frontera. El DANE afirma en el Censo de Habitantes de Calle en el 2021 fueron censados 1.211 habitantes de la calle en la ciudad de Cúcuta; el 83,6% son hombres y el 16,4% son mujeres. 267 habitantes de la calle de los 1.090 censados, manifestaron conocer los programas de la alcaldía, para la atención de la habitabilidad en calle. De los 1.091 habitantes de la calle, 144 fueron diagnosticados con enfermedades crónicas no transmisibles, tuberculosis o VIH-SIDA, lo que representa el 13,2%.
El gobierno de Jorge Enrique Acevedo Peñalosa en la alcaldía de Cúcuta debe su elección a la promesa textual de sacar 1000 habitantes de calle del consumo, de las llamadas ollas del micro tráfico y por supuesto de la invasión del espacio público.
Su aptitud no ha sido empática pues entiende que la problemática debe ser atendida en un enfoque de seguridad en una lógica de prevención ante el delito de robo de auto partes, de robo de contadores y por supuesto expresa que solucionando el problema de adicciones sería un duro golpe a las finanzas de los grupos de micro tráfico.
Nada más lejos de la realidad al entender que con seguridad seria la receta para la solución de salud pública y social en la dinámica familiar de los habitantes de calle. La arrogancia del alcalde Jorge Acevedo de mencionar que tiene el conocimiento, la experiencia y la voluntad política para solucionar esta problemática siendo el ingeniero industrial, magister MBA es decir que su pertinencia en los negocios es clara, pero en el tema social nula, sin ningún estudio o conocimiento de la problemática. Es decir, un profesional sin pertinencia sobre el tema.
Sus concejeros y escuderos políticos emulan su aptitud soberbia y pretenciosa de tener la solución megalómana que ningún gobernante del país ha tenido, ni del mundo ha logrado conectarse y resolver la esencia de un problema social que nos acompaña en nuestra historia; que ni en tiempos absolutistas y despóticos pudieron erradicar en el siglo XVI en Europa con los leprosos, enfermos de fiebre amarilla, enfermos del tifus, con los migrantes en la diáspora judía o musulmán y por supuesto de los habitantes de calle, que en su día era reconocidos como mendigos.
Ni a través de la fuerza de la hoguera, ni de la violencia del filo de la espada pudieron solucionar un problema de salud pública o como disparatadamente pretende el alcalde con un decreto y un plumazo de escritorio, pues en su argumentación frágil ante las leyes de la lógica, del sano juicio y de la razón pretende resolver multando a la ciudadanía por el tema de basuras, pues su tesis consiste el quitarle todo estímulo al habitante de calle por el dinero de la economía circular del reciclaje, con el objetivo de afectar o golpear las finanzas de los grupos criminales.
Sin ningún estudio de parte de alcaldía, consultoría o la formulación del proyecto de un Centro de Pensamiento conformado por la academia, por universidades y por supuesto con resultados de alta dirección en instituciones públicas con la trazabilidad de los indicadores, de estadística, de la caracterización de la población habitante de calle que logren perfilar la política pública de manera eficiente, efectiva y eficaz.
Los lineamientos para la seleccionar a los servidores públicos se deben central en la cualificación de profesionales universitarios en la salud o del equipo de atención psicosocial (psicólogos, trabajadores sociales y educadores comunitarios) encargados de la división operacional en los procesos de los programas de protección, beneficiando de otra manera en la administración pública de la institución de Bienestar Social en la Alcaldía de Cúcuta en líneas de investigación con el enfoque de reducción de riesgos y mitigación de daños en el consumo y adicciones de drogas legales e ilegales.
Ofrecer estrategias innovadoras de transformación social debe ser el norte de la política pública, a partir de una estrategia de intervención. Impactando en la administración local en sus funcionarios, tiempos y procesos en la atención especializada a la población vulnerable de habitantes de calle, adulto mayor en situación de emergencia y en el contexto de movilidad humana en la migración venezolana o colombianos retornados en la ciudad frontera de Cúcuta.
Sobre el centro de atención integral de habitante de calle en la ciudad está ubicado al frente del parque lineal con infraestructura totalmente inadecuada e insuficiente en un antiguo parqueadero, esta iniciativa nació en la 2023 en la administración del alcalde Jairo Tomas Yáñez. Sin duda sus resultados fueron pocos eficientes, en lo que solo se podrá mencionar el asistencialismo en el marco de jornadas lideradas por bienestar social en servicios de peluquería, de asistencia en salud, de ropa y de un pequeño kit de higiene personal. Es decir, ninguna respuesta estructural y que hace pensar que lo de atención integral lo tiene solo en su nombre.
De manera de conclusión me gustaría proponerles en un lenguaje jesuita una composición de lugar; si la alcaldía del municipio de Cúcuta elegido popularmente para períodos institucionales de cuatro (4) años lograra rehabilitar 21 personas habitantes de calle al mes, tendríamos como resultado 1008 personas. No quiero decir nada o decir mucho, pero como profesional universitario Trabajador Social debo mencionar que es imposible lograr ese resultado en un mes de manera progresiva durante 4 años, aun si tuviéramos los recursos de manera ilimitada.
Estamos los ciudadanos de Cúcuta en manos de un charlatán que siendo civil se disfraza con gorra militar o de policía lleno de promesas sin resultados y acompañado de la ineptitud de sus concejeros que no piensen por sí y para sí, así con solo pocos días de su posición formal y real del 1 enero del 2024 repite como loro en su discurso de posesión su promesa populista e inalcanzable e irrealizable de sacar 1000 habitantes de calle con inmensa satisfacción.
Pues sí. Mucha gente lo cree. Yo, no tanto.

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