Por: Pretérito Perfecto

Cuando comenzaba el nuevo mandato del recién electo alcalde Jorge Acevedo, lo mínimo sería que las cosas cambiaran, pero el detalle es que la administración municipal ya cayó en el círculo vicioso de vivir en ensayo y error, repetir errores y como resultado los mismos detrimentos que pagaremos los contribuyentes. No falta quien diga que la nueva administración requiere de 6 meses a 1 año para acoplarse, y como dijo la Revista Semana al defender la pobre y desnutrida administración del primer año de mandato en aquel entonces del presidente Iván Duque, que era un año de aprendizaje. Pero el detalle es que mientras quien gobierne no tenga la capacidad de gerenciar y no esté familiarizado con dar resultados, se dejará llevar por la ola y solo se interesará en mantener su círculo cercano aceitado con OPS y contratos, porque ahí radica el problema. Los alcaldes de Cúcuta a lo largo de las últimas dos décadas se han rodeado de un séquito servil, lo que comúnmente se le llama comité de aplausos, que poco les importa la celeridad, la eficiencia o la eficacia en dar resultados. Como muy bien lo dice su nombre (servidores públicos) pero que en la práctica no sirven para nada. Es ahí donde hoy más que una crítica es una autoevaluación que aunque estemos preñados de buenas intenciones, la incapacidad arraigada en las dependencias de la alcaldía nos llevará a no esperar mucho.
En pasado artículo, nos enterábamos de cómo el Viejito Tierno por medio del decreto 355 del 21 de septiembre del 2020, canceló el convenio de administración del Parque Colón (Parque La Victoria) que estaba en manos de la Fundación INU, quien realizó excelente labor en esos días de cuidado y mantenimiento. Convenio celebrado entre la alcaldía anterior en el año 2019, y le entregó la responsabilidad de la administración y cuidado del mismo a la Secretaría de Infraestructura, la cual solo hasta noviembre del 2022, (léase bien, 26 meses después) contrató a un tercero para cuidar y reemplazar el césped por segunda vez, ya que desde que tuvo la secretaría la responsabilidad de cuidarlo, el mismo se había secado. Dicho cambio del césped nos costó 60.000.000. Luego, como ese contrato fenecía en marzo del 2023, se volvió a secar por la ola de calor de mitad de año.
Seis meses después, por la presión de los veedores y opinión pública, aparece la subsecretaría de Medio Ambiente adscrita a la Secretaría de Infraestructura para volver a reemplazar el césped por tercera vez, labor que se inició en noviembre del 2023, pero que culminó hasta mediados de diciembre, (otros $60.000.000 botados a la basura), y como el 27 de diciembre el recién electo alcalde realizó su ceremonia de posesión en ese mismo parque, el mismo se veía verde, frondoso y bien cuidado, pero solo era mientras se realizaba el acto y se tomaban las fotos. Hoy, a un mes de la nueva administración municipal, no se volvió a ver al pingo que en las tardes iba a regar el césped, a lo mejor era de la cuadrilla a la que no se le renovó el contrato, y el césped se volvió a secar. Así que cucuteños, alistemos los otros $60.000.000, para pagar las consecuencias de los ineptos de la Secretaría de Infraestructura y el DAPM.


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