DIOS

Por: Marcela Espinosa

Y el sol besará tus mejillas,
alumbrando tu rostro sin que lo notes.


La lluvia bañará tus campos,
floreciendo tulipanes como algo normal.


Los árboles darán frutos, y te parecerá normal.


Los ríos cobijarán peces,
las montañas mariposas y los bosques,
la magia y el misterio del silencio. Y te será normal.


El viento rozará tu rostro,
sacudirá tus cabellos sin que te inmute.


El cielo rugirá fuerte,
pero también conocerás la magia del arcoíris,
su divinidad, y te será normal.


No solo en el cielo verás estrellas,
pues cansadas de tu indiferencia,
se tirarán al mar, oh pobre humano, y te será normal.


La arena será tu descendencia,
las aves cantarán al creador con gratitud,
y a ti, humano, te dará igual.


Encontrarás a Dios miles de veces en pequeños actos,
en grandes sonrisas,
en manos vacías que aún se extienden para ti.
Y a ti, te será igual.


Tendrás brazos que se extienden,
ojos que te mirarán con orgullo,
un pecho en el cual recostar tu cabeza,
palabras de aliento, un apoyo constante.
Pero a ti, eso te dará igual.


Entonces verás a tus gigantes volverse diminutos,
con el tiempo posándose sobre sus cabellos,
con caminos dejando arrugas en tus manos.
Pero a ti, pobre mortal, eso te será igual.


Disfrutarás del día y la noche,
de la misericordia del que habita en lo alto y lo profundo.
Pero a ti, a ti oh humano, te será igual.


Conocerás el amor en una sonrisa,
en unos ojos profundos,
en una mirada que traspasará tu corazón.
Oh humano, ¿esto es el amor?
Porque a ti, humano, te será igual.


Entonces perderás a los abuelos,
se irá mamá, se irá papá.
Llorarás, gritarás, te quejarás,
preguntarás a tu creador por qué a ti, por qué a ti.


Al final, humano,
esto a ti también te dará igual.
Entonces amarás con locura,
y pondrás al señor tu Dios como testigo.
Un anillo sellará tu promesa.


Recorrerás el mundo,
que se vestirá una y mil veces con diferentes trajes para ti.
Traerá en primavera lluvia de bendiciones,
flores en los campos,
hermosos paisajes y frescos olores.
También se vestirá de verano,
trayendo la paz, la calma, la estabilidad.


Ni hablemos del invierno,
en el cual tormentas llegarán a tu vida,
o del otoño,
en el cual sentirás que perdiste absolutamente todo.
Pero tranquilo humano,
con el paso del tiempo,
esto también te dará igual.


Verás miles de paisajes,
conocerás la bondad humana,
también el odio, el rencor, la envidia, la ira, los celos, la maldad.

Pero si al final, humano, si esto no te toca, no te hiere,
si esto no estremece tus fibras y esto no transforma tu alma,
al final, humano, sí, al final, esto te dará igual.


Y trazarás tu camino y tendrás retoños.
Tiempo después no serás hijo ni padre, sino abuelo,
y abrirás los ojos de tu alma buscando la paz interior,
aquella que no viene de lo externo sino de tu creador.


Y gozarás de dichas y alegrías,
de tristezas, de ausencias.
Y al final mirarás al Señor tu Dios con ojos de gratitud,
de paz, de amor, por todo lo vivido,
por todo lo bueno y lo malo,
por todo lo alto y lo profundo,
por todo lo fuerte y lo débil,
por lo que has sido en el camino.


Y al final,
solo al final entenderás, humano, oh bendito humano,
que no te dará igual.


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