DOS MUJERES UN MISMO DESTINO

Por: Nerio Mejía

Es insólito, la magnitud del conflicto social y armado que por más de medio siglo castiga a los colombianos, que ni de la muerte misma, pueden escapar quienes de alguna manera se han visto inmersos en la más cruel barbarie, que deja millones de desplazados, cientos de miles de muertos y desaparecidos, y una justicia lenta, muy lejos de llamarse justicia.

Preocupa más aún, que el primer mes del 2024, iniciara con la cruda realidad, que durante años nos azota, la interminable violencia, que no cesa en contra de lideres sociales, las masacres y demás acciones que siembran por momentos la desesperanza de una paz total.

El 14 de enero del año 2024, los medios de comunicación y las redes sociales, se incendiaban, publicando la noticia sobre la muerte de, Enilce López Romero, más conocida como la Gata, o la reina del chance en la costa caribe colombiana.

Doña Enilce, como popularmente se le llamaban, era una empresaria de las apuestas del chance, muy polémica, por el imperio político y económico, que de acuerdo a las múltiples acusaciones lo construyó con el apoyo de los paramilitares, en el departamento de Bolívar, a la Gata, no solo se le sindicó de tener estrechos nexos con el paramilitarismo, también se le acusó y condenó a 37 años de prisión, por el delito de homicidio, por su participación en la muerte del vigilante, Amaury Fabian Ochoa Torres, sin embargo la muerte de Enilce López, genero todo un mundo de opiniones, entre sus detractores, como de quienes decían que con su muerte, se sepultaba la verdad que el país debía conocer sobre los nexos de políticos que recibieron el apoyo y la bendición de la Gata, desde el expresidente, Álvaro Uribe, quien reconoció que en su campaña a la presidencia en el 2002, recibió un aporte de $100 millones de pesos, de una de las empresas de Enilce López, tras de permanecer varios años privada de la libertad en hospitales y su residencia, el 14 de enero del 2024, la Gata murió, jamás aceptando su responsabilidad de los delitos por los que se le acusaron, llevándose consigo en el más completo silencio, las culpas de quienes se beneficiaron de su oscuro respaldo.

No terminaba el país de apagar el incendio causado por la muerte de la gata, cuando seis días después, el 20 de enero de 2024, nuevamente los medios de comunicación y las redes sociales divulgaban al mundo, la muerte de la senadora, Piedad Córdoba Ruiz, quien renunció a las toldas del liberalismo y militar en el Pacto Histórico, fue una dirigente política, que se enfrentó sin miedo en los años más oscuro de la violencia paramilitar, convirtiéndose en víctima de secuestro, perpetrado por los hombres del temible jefe del paramilitarismo, Carlos Castaño Gil, y ni así, pudieron evitar la valentía de la mujer del eterno turbante, pero que al igual que Enilce López, Piedad Córdoba compartió un destino similar, enfrentado acusaciones, por supuestos vínculos con las extintas Farc, y sus nexos con el régimen político venezolano, Piedad quien sirvió de mediadora para la liberación de secuestrados a manos de las farc, también se le sindicó de aparecer en los computadores del abatido miembro del secretariado de las Farc, Raúl Reyes, de quien se dice que aparecía con el seudónimo de Teodora Bolívar, Piedad fue homenajeada, en sus actos fúnebres, como atacada por sus críticos, quienes manifestaron que su muerte se constituyó en el mayor muro de silencio para poder conocer la verdad, sobre Piedad y sus nexos con las Farc y el régimen de Nicolas Maduro, hubieron unos  más allá que, cruzaron la raya, y lanzando improperios en contra de la dirigente política, lo que deja en evidencia, la falta de madurez, que dependiendo de qué lado ideológico se encuentran las personas, enceguece la conciencia, llevándolos a irrespetar el alma del difunto.

Tanto la Gata, como Piedad, a pesar de sus señalamientos, en vida, merecen el respeto, después de sus muertes y ojalá el perdón de Dios, y el de los hombres las alcancen y puedan descansar en paz como el mayor gesto por la reconciliación nacional.       

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