Hoy después de tanto tiempo, tu recuerdo atormenta mi alma.
Cómo le explico que ya no estás y que debería olvidarte. Porque tenerte presente es vivir en una montaña rusa donde encuentro amor, rencor, felicidad, odio.
Tal vez debería perdonarte, para ver si por fin sales de aquí, donde nunca has querido permanecer.
Pero… ¿perdonarte? no, pensándolo bien creo que no hay nada que deba perdonarte, más bien debo perdonarme, sí, perdonarme a mí misma, por haber permitido que entraras a mi vida, por creer ciegamente en ti, a pesar de que la verdad estuviera ahí al frente de mí.
Por desnudarme capa por capa hasta dejarme vulnerable, perdonarme, no por haberte amado tanto, sino por amarte más que a mí.
Perdonarme una y otra vez, Por todas esas veces en que me fallé. Las veces en que lloré entendiendo que no me merecías y, aun así, te dejé la puerta abierta para que revolcaras todo, no lo dudaste, me destrozaste, destruiste todo dentro de mí, pero tranquilo, que el perdón es para mí.
Pero al final, aquí estoy con la sensación de perdonarte, o tal vez de amarte, más que a mí.
Apoya a nuestros escritores donando en el siguiente link de VAKI:
Deja un comentario