Ser conscientes del ahora, de nuestra respiración, de cómo nuestros pulmones se llenan de aire y luego lentamente este es exhalado. Ser conscientes de la vida, de nuestro andar como un milagro, admirar el amanecer y al sol dándonos la bienvenida para este nuevo día, esta nueva oportunidad.
Ser conscientes de la fortuna de que el único puesto libre en la buseta sea precisamente uno al lado de la ventana, para poder detallar y admirar el verde de las hojas, las flores, la inmensidad del cielo, percibir el aroma del café, apreciar la sonrisa de un niño al pasar, un perro jugando con su cola, y al caminante en su lucha. Hacer el intento de reconocer cada uno de los instrumentos que componen la canción que acompaña nuestro trayecto, admitir que gracias a nuestros sentidos podemos saborear la vida, palparla, tener diversidad de olores, observar, analizar, aprender, expresarnos, escuchar, abrazar.
Ser consciente de que no estaba escuchando la canción y volver a colocarla para poder deleitarme, para cantarla, tararearla, seguirla y sentirla con el cuerpo. Valorar nuestros aciertos y aquellas acciones, palabras y sentimientos equivocados que nos han llevado al aprendizaje, perdonarnos en el ahora por nuestro pasado, aquel en el que permitimos recibir cero reciprocidad.
Agradecer la tristeza como un indicio de que algo fue bueno, pero en el ahora, ya no lo es. Hora de soltar, volver a nosotros, volver a ser y estar mejor, volver al maravilloso presente. Admirar, detallar y apreciar la vida de aquellas personas que acompañan nuestros días, nuestros amigos, nuestra familia, admitir la fortuna de tenerlos en nuestras vidas, porque gracias a su abrazo nuestra vida fue más liviana cuando lo necesitábamos.
Gracias a sus palabras, su compañía y sus ocurrencias, hemos sido un poco más alegres. Impulsarnos a reconocer el valor de lo que en el presente tenemos, la amistad, la risa de quien nos acompaña, el abrazo que recibimos, las conversaciones que nos enriquecen, la honestidad de quien nos quiere, valorar a quien nos dedica su tiempo y su afecto.
Ser conscientes de quien somos en el ahora, de lo que podemos aportar, nuestras fortalezas, nuestros gustos, nuestras pasiones, dedicarnos a nuestro disfrute, nuestras motivaciones, nuestro crecimiento, dedicarnos a atesorar lo bueno del hoy. Dedicarnos a vivir el regalo de estar presentes.
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