Merecemos como sociedad una palmada de aliento. Infortunadamente, en nuestro proceso de deconstrucción y construcción nos hemos centrado en darnos golpes y golpear al otro. Si algo es necesario en el desarrollo de la vida es hacer pausas para evaluar si estamos reconociéndonos correctamente o, por el contrario, estamos ignorando las bases sólidas para la construcción de nuestra identidad. Existen sesgos mediante los cuales se nos ha hecho creer que auto reconocernos deja mucho que desear, que exaltar nuestras fortalezas habla del ego, haciendo referencia al ego patológico y afirmando que es la única definición y forma para integrar esta característica a nuestra persona.
Aunque es innegable la existencia del ego no saludable, inflado, desequilibrado o egocentrismo, en donde la persona tiene un sentido exagerado de sí mismo, una falta de empatía y una tendencia a manipular o explotar situaciones para beneficio propio, por otra parte se debe afirmar otra cara de la moneda, y no menos importante, como lo es el ego saludable, el cual es una realidad en el desarrollo de la vida del ser humano, el cual se alinea con la idea de un equilibrio psicológico y emocional que contribuye al bienestar general de una persona, tal como se mencionó anteriormente, el ego en sí mismo es uno de los autores fundamentales para la construcción de nuestra identidad. Si bien las características exactas pueden variar según la teoría psicológica o el enfoque específico, es destacable la autoaceptación, autoeficacia, reconocimiento del logro, empatía, interdependencia, entre otras.
Estas características reflejan un equilibrio entre la autoafirmación y la consideración hacia los demás, contribuyendo a un sentido positivo de uno mismo y a relaciones interpersonales sanas. Sumado a eso, es importante destacar que todos tenemos un ego, y en muchas situaciones, ciertos rasgos egocéntricos pueden ser normales. Sin embargo, cuando estas características se vuelven excesivas, rígidas y causan problemas significativos en la vida cotidiana y en las relaciones, es cuando se podría considerar que hay un ego patológico. La evaluación y el diagnóstico específico son tareas que deben llevar a cabo profesionales de la salud mental preparados a cabalidad. Por ende, es importante la visita al psicólogo o psiquiatra para sobrellevar un balance saludable, lo cual nos lleva como sociedad a promover la salud desde la prevención.
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