EL MANIFIESTO POLÍTICO

Por: Jefferson Andrés Rodríguez

La política está en todas partes y sin ser un político profesional, en mi vocación soy escritor, dramaturgo y pedagogo. Por profesión trabajador social, especialista en alta gerencia; La vocación humana indudablemente es la dialéctica a través de su conciencia colectiva en su condición política y social, todos podemos ser por vocación escritores, pedagogos, dramaturgos o políticos sin necesidad de una certificación de la educación bancaria.

El trabajo social no pertenece solamente a los profesionales pretendiendo que solo existe en las especialidades, y como el trabajador social profesional esta hecho por humanos hay que explicar desde la experiencia colectiva y el conocimiento sin pretender tener la voz de los que no tienen voz, tal pretensión solo puede nacer de los políticos profesionales que usurpan los espacios de poder.

En mi experiencia personal he sido trabajador social en más oportunidades por vocación en los distintos escenarios en mi práctica profesional que por un pago remunerado. Sin embargo, es importante resaltar la problemática de la profesionalización de los trabajadores sociales, en un momento histórico en el que todos pensamos que realizamos trabajo social al desarrollar acciones de asistencia social.

Sin duda es importantes describir las diferencias del trabajador social con los roles que puede cumplir de manera específica el asistente social o el enlace comunitario el cual es reconocido como gestor cultural y gestor comunitario o comunal, en tales roles sin duda comparten el adjetivo por la ayuda mutua. Otro propósito que comparten es su estrategia de redes de apoyo, de fortalecer la atención de los grupos poblacionales vulnerables y en pobreza extrema, los cuales fueron llamados por Paulo Freire y Augusto Boal como los oprimidos.

Monseñor Helder Cámara, obispo brasilero promotor de la teología de la liberación o como el mismo lo llamada la teología de la esperanza que consistía en la firme convicción del trabajo comunitario en las comunidades eclesiales de base, afirma una frase profética “cuando le doy de comer a los pobres me llaman santo, pero cuando me pregunto porque son pobres me llaman comunista”.   

Como actores políticos, comparten en muchos momentos discursos, posiciones políticas, reflexiones de los imaginarios y representaciones sociales de los distintos grupos y movimientos sociales; de pedagogos, estudiantes, obreros, campesinos, de las comunidades étnicas, de las negritudes, sindicalistas, marxistas, de las mujeres feministas, de la población diversa LGTBIQ+, de las víctimas de la guerra y de los migrantes.

Ahora en el campo académico en la investigación y sistematización de experiencias, de tácticas de dirección de grupo, de estilo de dirección en instituciones públicas o privadas, la construcción metodológica del diagnóstico social, de la caracterización socioeconómica, de la atención especializada a través de distintos modelos humanistas, holísticos y finalmente la intervención social a partir de indicadores de gestión. Nos hace ver que se ha logrado la profesionalización del Trabajo Social como una carrera universitaria a partir del siglo XX a nuestros días.

¿El trabajador social es político? Es por supuesto la esencia misma de la práctica profesional y claramente desde luego en la vocación, que ha sido la base de la democracia, pero también de la tiranía pues en la palabra, en el discurso, en la dirección de grupos la política profesional lo ha usado como una herramienta, como una técnica.

La ayuda mutua se remite desde la antigüedad en el Código de Hammurabi es la primera gran compilación de Leyes de la que se tiene registro, y destacaban por su especial severidad. Este Código está datado hacia el año 1.750 a.C. (otras fuentes aluden a primeros registros del año 2.430 a.C.) anunciado la finalidad del uso político del tema social y moral desde hace 4000 años aproximadamente.

La solidaridad, la ayuda mutua, la caridad, la asistencia social o en nuestros días el voluntariado por supuesto que puede existir en tiranías y el pretender de manera falaz QUE NO ES POLÍTICO la práctica profesional del trabajo social; es el camino de la táctica al dogma, cuando toda actividad humana es política, decir que no se es político es pretender mentir al mismo nivel que los políticos de profesión.

EL ANALFABETO POLÍTICO

BERTOLT BRECHT

El peor analfabeto
es el analfabeto político.
No oye, no habla
ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el coste de la vida,
el precio de las judías,
del pescado, de la harina,
del alquiler, de los zapatos
y de las medicinas
dependen de decisiones políticas.


El analfabeto político
es tan asno que se enorgullece
y saca pecho diciendo
que odia la política.
No sabe el imbécil que
de su ignorancia política
nace la prostitución,
el niño abandonado, el atracador
y el peor de todos los bandidos:
el político delincuente,
canalla, corrupto
y lacayo de las empresas nacionales
y multinacionales.

Original: (En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos.)

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