BACCHUS

De: Dayan Carrión

Amor para llevar en bolsas desechables, infidelidad desmesurada y ansiedad al abandono, son algunos de los remanentes de actitudes generalizadas y aplicadas en función de “pasarla rico mientras se pueda”. Aunque es una verdadera lástima que perdure más el “mientras se pueda” que el “pasarla rico”. ¿Cuánto dura una eyaculación a comparación de la culpa que permanece después? Tú pensarás “¿Qué culpa?” – Yo te diré, aquella que te recuerda que “Tal vez no fue buena idea: fallarle a la persona que ha demostrado amarte, ni haber estado con este que te compartió sus ETS, ni subir el índice local de abortos, y mucho menos haberte dejado llevar por el vacío y las carencias que sientes desde hace tiempo”. Estos son ejemplos para muchos, y realidades para otros…, pero tranqui, no es el fin del mundo, este ya está acostumbrado a lo mismo desde que nació ¿También tú lo estás al igual que él (teniendo en cuenta que estar acostumbrado y dar tu apoyo son dos cosas diferentes)? ¿Existe a quien no le gusten las perversiones? La respuesta a ambas cuestiones es: Sí.

Es curioso que, desde hace siglos, viejitos tradicionales como don Cleantes, ya actuara como la mamá sobreprotectora de la que muchos se quejan. El tipo defendía la necesidad de “actuar de forma apropiada” según la ley biológica (ya sabes, porque los gays son del diablo); también destacó las pulcritudes divinas propias de los humanos; y, vivir siempre según lo correcto (“porque lo correcto es lo que yo diga, y quien se oponga está equivocado” así como lo afirma, no sé, cualquier deidad que se te ocurra). Ni antes ni ahora es de agrado escuchar cantaletas moralistas ¿dónde está lo divertido en eso? Claro que no, lo bacano, bramará tu vecino, es el despertar de las bestialidades lascivas más profundas de la fruición erótica, el gusto por todo lo que maree. Incluso miembros de lo más alto de la plebe culta vitorean en secreto a François de Sade por su exquisita descripción de aberraciones sexuales, el mancito fue relevante hace más de doscientos años, quizá hoy cualquier adolescente le podría dar cátedra sobre fetiches exuberantes, pero bueno, al final, dice Daniel sobre Sade, “Toca filtrarlo. Le chupas lo dulcecito hasta que solo queda ese chicle desagradable” – Lo mismo pasa con el placer. ¿Sabes qué es lo más curioso? Uno de estos ilustres autores, a pesar de su estoica vida, terminó por suicidarse, y el otro, fue ejecutado. No hablo de Daniel, él continúa su viril existencia entre libros y crespos. La muerte se lleva a todos, el destino del viaje ya habrá sido decidido por ti desde antes.

Tú naces a través de sexo, sufres por él (sea el general, el mismo o el opuesto), a veces finges que lo ignoras, pero allí está, y es tan común como incómodo. La espiritualidad no está muy alejada; pregúntale al hippie tántrico que te vende los piercings. Ahora mismo las novedades carnales son un mar de posibilidades, tanto ellos como ellas disfrutan hasta más no poder; y si quieres variar, agrégale sustancias psicoactivas genéricas y un poco de alcohol. Ninguna de esas bacchantes modernas sostendría en su boca el Agni Parthene completo, pues si no se avergüenzan de pronunciar el himno, recurrirían, entonces, a continuar ignorando aquellas reglas morales que la gente aburrida tanto se esmera por sostener. No es la penetración, no es el orgasmo, no es el deseo, SON las personas, esas que sufren y, a veces, hacen daño. Procura, que dentro de ese “pasarla rico” esté incluido el cuidado al otro. Ser claros, esa sí que es una buena idea, nada más que la barahúnda perpetua del significado de reciprocidad no ayuda mucho.

No queda más, pues, que encontrar el vino que embriaga tu corazón, y dances sobre la mesa del gozo como un Dionisio extasiado.

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