Por: Hender Puerto
El centralismo cada día perdía más fuerza y el sistema federalista gozaba de gran algarabía dentro del territorio nacional, los liberales tenían una gran fuerza y hegemonía luego de la guerra magna, para las décadas siguientes surge el denominado “Olimpo Radical” que no era nada más que el radicalismo de las ideas liberales. Sin embargo los nacionales ya tomaban partido entre ser de un bando o de otro es decir “Liberal” o “Conservador”.
Ya pasaban más de 15 años desde la última guerra civil en el país y las reformas una de las características principales de estos radicales era su sentido antirreligioso y anticlerical por lo cual se demostraba con la separación de la iglesia y el estado aunque esta última tenía gran influencia gracias a que el sistema educativo era impartido por ellos.
Uno de los presidentes más radicales y controversiales durante este periodo fue Aquileo Parra quien gobernó desde 1876 hasta 1878, el mandatario realiza una serie de reformas que afecta al clero católico cuando contrato misiones alemanas para manejar la educación por lo tanto despertó el sentimiento religioso y la influencia de obispos para no obedecer y en consecuencia se levantaran en armas, está fue una de las mayores influencias hasta el momento por parte de la iglesia en los asuntos políticos del país, claro está que la guerra de los supremos fue por causa de unos conventos y la guerra magna tuvo gran influencia del claro católico en la decisión de los conservadores de alzarse en armas, empero esta levantamiento fue de las mayores intervenciones religiosas que provoco miles de víctimas en los campos colombianos y en vez de ser unos predicadores de paz y reconciliación lograron influenciar el odio entre nuestros coterráneos, todo por las ansias de poder camuflado con el “interés educativo”.
Para Julio de 1876 el estado del Cauca lidera las revueltas y debido a la lentitud del gobierno en disiparlas otros estados como Antioquía y Tolima entraron en los enfrentamientos, a los días Santander, Cundinamarca y Boyacá aumentaron el pie de fuerza rebelde, el ejército nacional no tenían una avanzada considerada y la fuerza de las regiones facilito la movilización, además el grito de batalla por parte del clero católico en bautizar como una “guerra santa” las rebelión engrandeció a los combatientes.
Los rebeldes manejaron un sistema que hasta la fecha resultaba muy útil en todos estos conflictos el cual era la táctica de “guerra de guerrillas”, sin embargo no pudieron lograr el éxito, ya que al final fueron derrotados y por consecuencia se sometieron a las política de los triunfadores pero estos últimos no tuvieron un final feliz ya que por sus ansias de poder se fraccionaron entre liberales radicales y los liberales independientes.
El apoyo de la iglesia a los conservadores rebeldes también tuvo su represalias, los obispos de Santa fe de Antioquía, Medellín, Popayán y Pasto fueron desterrados del territorio.
Este fue hasta el momento uno de los conflictos que más víctimas dejo en el territorio una economía devastada en todo el país ya que cuando se intentaba salir adelante un conflicto entraba por acabar la armonía del crecimiento de riqueza.
También surge el liderazgo del cartagenero Rafael Núñez con su movimiento político de la “Regeneración” que tiene gran importancia desde 1878 hasta la creación de la penúltima carta magna registrada en el país, que brillo por tener una posición ultra conservadora para los colombianos.
El sistema federalista cada día se debilitaba más por que favorecía solo a una clase y no el interés general, además las regiones no estaban preparadas para estar moviendo miles de hombres cada vez que su estado soberano o se revelara contra su presidente debido a los altos costos en armas, artillería, municiones, entrenamiento, uniformes, alimentación, paga entre otros.
Cabe destacar que el político Aquileo Parra fue una figura de importancia para nuestra región pues en la presidencia del Estado de Santander a tan solo escasos días de estar posesionado se desato el terremoto de Cúcuta 18 de mayo de 1875, el cual tuvo que actuar para la reconstrucción de nuestra ciudad en esos tiempos.
Nuestra vida republicana continuaba manejada por caudillos que se oponían a determinadas ideas o reformas que no les gustaba, además empezó a tomar fuerza la influencia de la iglesia en las decisiones del estado en especial el poder que tenía un sacerdote al pararse en su ambón a predicar y desde allí manipular al pueblo para que tomará partido sin medir las consecuencias, el población que solo escuchaba al que hablaba bonito y no se dedicaba a leer detenidamente lo que ofrecían sus líderes para saber elegir caía en la trampa, pero, hay que entender que era muy alta la tasa de analfabetismo del país por lo tanto el “educado” que sabía leer podía decir las cosas como quería ante un puñado de gente “ignorante” para luego salir con su machete o escopeta a asesinar a su compatriota solo por no pertenecer a su partido o ideología; ya está terminando el siglo XIX y hemos llevado años de guerras civiles y miles de muertos por toda nuestra nación, pero los odios y la influencia de nuestro lideres aún no estaba dicha y se seguía cultivando el hecho al mayor conflicto bélico en nuestra historia, pero antes:
Próxima semana, VI parte “La Guerra civil de 1884”

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