Aureolas divinas puestas en rostros humanos el sello de imperfección en la semilla sagrada o el sello de perfección en la corrupta mirada o la mueca nauseabunda del que se lava las manos.
Confiar en ellos es pasar del camino seguro al risco no es santo el humano que intermedia ante El Divino no puedes poner de columna un tronco hueco y podrido y darle categoría del más sagrado obelisco.
Si el cuerpo sufre entonces al médico preguntas si es el alma la sufrida al sacerdote o pastor, en otros casos crees hallar mejor solución con el brujo de la octava y por eso con él te juntas.
De los males se ha hecho una muy completa lista y lo más razonable ha sido al indicado buscar así muchos se presentan sin el poder de cuestionar como oveja al matadero van al especialista.
La puerta de tu confianza que a esa persona abrieses no ha sido contrapesada con el conocimiento y razón no hay mal alguno en hacer tu propia investigación en este mundo de mentiras y de ocultos intereses.
Tu alma no puede ser tan confiada y tan borrega siempre hay que preguntar, cuestionar siempre es mejor quizá en vez de mejora solo aumenten tu dolor ¡pues hoy los especialistas hasta con la vida juegan!
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