LAS FRONTERAS DEL SUFRIMIENTO

Por: Nerio Luis Mejía

Nuestro mundo no parece ser un lugar seguro, donde nacer libre y crear familias sean las reglas generales que rijan a la especie humana, presentimos cada día que las ambiciones de la humanidad nos empujan al sufrimiento que genera la demostración de poder de las naciones mas fuertes sobre las débiles, igual situación sentimos quienes vivimos en países que enfrentan sus propios conflictos internos.

La declaración universal de los Derechos Humanos promulgada el 10 de diciembre de 1948, es el más importante logro que hallamos alcanzado como especie, luego de la fatídica segunda guerra mundial que enfrento a varias naciones del mundo, dejando documentados los más horribles crímenes de los cuales tengamos registro en nuestra historia, desde la aparición del hombre en la tierra.

Sin embargo, desde su existencia la declaración universal de los Derechos Humanos, ha sido invocada muchas veces ya que la promulgación de la misma no ha evitado la violación y vulneración de los derechos para la cual se creó, y quien ha sido testigo de las guerras entre naciones y conflictos internos de carácter local en todo el planeta.

El siglo XXI, ha tenido que experimentar y vivir con la peor crueldad inventada por el hombre como lo es la guerra, desde el 2001 la invasión de los estados unidos y el reino unido en contra de Afganistán, seguido en 2003, la invasión a Irak, y en años posteriores la guerra en Libia, Siria, Yemen, y las más recientes  agresiones de Rusia sobre Ucrania, lo mismo se vive en medio oriente la invasión de Israel sobre Palestina, todos estos conflictos han dejado ver el lado oscuro de la humanidad cuando su desenfrenada ambición por el poder nos convierte en los más despreciables seres que sin importar el sufrimiento de nuestros semejantes continuamos en la negación que hemos fracasado como sociedad humana o sintiente.

Todas estas estelas de dolor se manifiestan de muchas formas en los grupos humanos que en aras de salvar sus vidas deben hacer uso de uno de los artículos contemplado en la declaración universal y es la solicitud de Asilo, que aplica sobre toda persona que haya tenido que huir de su país de origen en procura de salvar sus vidas, pero que las reglamentaciones internas de cada nación crean un marco normativo que muchas veces no tiene en cuenta la condición humana y parte de principios subjetivos de la nacionalidad e interpretación de que en el país de origen se produzcan conflictos, lo que lleva a experimentar el mayor sufrimiento fuera de las fronteras de quienes están viviendo esta difícil situación.

 La alineación política e ideológica de muchos estados en el viejo continente se ha convertido en la peor frontera que enfrentan los solicitantes de refugio y asilo, sumado a ello las barreras del idioma, las condiciones climáticas, la discriminación racial y la adaptación cultural, profundizan la crisis humanitaria en la que he denominado como la gran frontera del sufrimiento.

De acuerdo con datos recabados de los mismos colaboradores nuestros en el exterior, los colombianos son parte de ese gran grupo de personas que migran a diario en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. No solo se enfrentan a las inclementes condiciones geográficas de las selvas del Darién, sino que también exponen sus vidas al concertar con grupos criminales en su recorrido por centro América y México, para poder cruzar en condiciones casi infrahumanas a sus hijos por los caudalosos ríos, montañas y carreteras, algunos no lo logran, otros, que se pudieran llamar doblemente sobrevivientes de la odisea de sus vidas, llegan en busca del gran “sueño americano”.

Por otro lado están las cifras de las que poco se habla, y son las de familias que atravesaron el océano atlántico y en otras condiciones llegan al viejo mundo con el solo propósito de salvar sus vidas, en la remota Alemania se logró documentar a más de una docena de familias en su totalidad provenientes de EL Catatumbo, el 90% huía de los grupos guerrilleros como el ELN, y las disidencias de las Farc, tras ser víctimas de amenazas, asesinatos y secuestros, y que hoy en día, en el más absoluto anonimato, tienen puestas sus esperanzas en el reconocimiento de sus estatus migratorio para regularizar su permanencia en ese país que les ha acogido. [1]

Es hora de exigir al Estado colombiano el diseño de una política de seguridad que impida que tengamos que salir en estampida por culpa de la violencia, así como exhortar a las naciones del mundo a cumplir con lo pactado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al fin y al cabo las fronteras son invenciones del hombre,las Fronteras del Sufrimiento


[1] Del 1 de enero, al 30 de noviembre del 2023, se han presentado 2953 solicitudes de asilo o refugio humanitario en Alemania, en el 2023 solo 4 han tenido estatus de asilo y 2 de refugio, y ninguno tiene resolución del derecho a la NO deportación, y un 80% ni siquiera tienen citas para audiencia.

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