MÁS QUE UN CAMBIO DE CALENDARIO, UNA OPORTUNIDAD DE TRANSFORMACIÓN

Por: Hazzam Gallego

Cuando el último día del año se despide y damos la bienvenida a uno nuevo, es común sentir la ilusión de un reinicio, como si la vida nos otorgara un control mágico sobre nuestro destino. Sin embargo, en este vaivén de propósitos, ¿no es acaso tiempo de reflexionar sobre la verdadera naturaleza del cambio y la transformación?


Es común escuchar historias de propósitos que se desvanecen en las primeras semanas de enero. ¿Por qué, a pesar de nuestras mejores intenciones, nos enfrentamos al desafío de convertir nuestros deseos en acciones tangibles?
El problema radica en lo que podríamos llamar el «síndrome de la buena esperanza». Nos entusiasmamos con metas, pero dudamos de nuestra capacidad para alcanzarlas. Nos sumergimos en la vorágine de propósitos, pero la rutina, nuestros hábitos arraigados, se convierten en obstáculos infranqueables. ¿Cómo pretende nuestra mente cambiar su enfoque a las 19 h si la jornada se alarga hasta las 21 h?


La clave no está en caer en la desesperanza cuando los propósitos se desvanecen, sino en planificar nuestra vida de manera consciente, sin permitir que la inercia y las circunstancias dicten nuestro destino. En lugar de olvidar un mal año, propongámonos seguir mejorando de manera continua, aprendiendo de nuestras decisiones y siendo dueños de nuestro destino.


No se trata de medir el éxito en términos de dinero o posesiones, sino en nuestra percepción individual de la felicidad y el logro. La empatía y la bondad también deben ser parte de nuestra planificación, dejando una huella positiva en el mundo que nos rodea.


Los estudios demuestran que muchos propósitos caen en el olvido porque adoptamos una mentalidad de «todo o nada». El exceso de ambición, la falta de precisión y la falta de coherencia con nuestro estilo de vida también contribuyen al fracaso. Es crucial establecer objetivos realistas, medibles y alineados con nuestra realidad cotidiana.

En lugar de rendirnos al primer obstáculo, abracemos la idea de que los cambios significativos llevan tiempo y esfuerzo. Los propósitos deben basarse en objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y planeados por etapas. ¿Realmente queremos alcanzarlos, o lo hacemos por influencia externa? La autenticidad es clave.

La vida está plagada de desafíos, pero abordarlos con una actitud positiva y perseverante nos permite superarlos. La procrastinación, la autoinculpación y las actitudes negativas solo obstaculizan nuestro camino. El buen humor, contagioso como es, nos brinda la fortaleza para cambiar nuestro pequeño rincón del mundo.

Así que, al trazar tus propósitos para el próximo año, recuerda: tiempo para pensar, objetivos alcanzables y realistas, especificidad y coherencia, reconocer tus límites y, sobre todo, aprender a disfrutar del proceso. Si fallas, inténtalo de nuevo. La vida es una oportunidad constante para mejorar y evolucionar. ¡Atrévete a ser el arquitecto de tu propio destino en este nuevo año!

“El cambio no es solo un acto de calendario, sino una elección diaria que hacemos para reinventarnos.” Hazzam Gallego


Apoya a nuestros escritores donando en el siguiente link de VAKI:


Deja un comentario


Descarga el PDF a continuación:



Una respuesta a “MÁS QUE UN CAMBIO DE CALENDARIO, UNA OPORTUNIDAD DE TRANSFORMACIÓN”

  1. Muchas gracias por esta reflexión, nos guía paso a paso para llegar a la meta.

    Me gusta

Deja un comentario