LIBERTAD MATERNAL

De: Elizabeth Villamizar

En el lienzo de la vida, cada una de nosotras escribe su propia historia, es el corazón el eje central de esta narrativa única y personal donde la maternidad se erige como un capítulo singular, lleno de matices y complejidades que solo las autoras de esa verdadera aventura pueden conocer plenamente.

Observamos desde la distancia, a veces desde la comodidad de la ignorancia como las opiniones sobre la maternidad ajena juzga y critica sin resaltar las decisiones, sacrificios y alegrías que cada madre afronta para lograrlo, cada mujer es una artista que pinta su ilusión con los colores de su propia historia.

¿Quiénes somos nosotros para juzgar la paleta que elige?

La vida de cada ser humano es una historia única, al juzgar la maternidad ajena, olvidamos que no conocemos todas las armonías secretas, las disonancias silenciadas y los susurros de la historia individual que dan forma a cada elección, omitimos los problemas genéticos, las lágrimas de no lograrlo, los problemas familiares y psicológicos que un embarazo puede causar y los muchos traumas físicos que ese deseo de muchas pueden causar.

¿Cómo podemos, entonces, atrevernos a interpretar el poema de otra vida cuando aún no hemos descifrado completamente el nuestro?

En el silencio de la noche, cuando las estrellas observan nuestras alegrías y nuestras penas, los invito a recordar que la maternidad no se juzga, es una odisea personal que cada mujer, como la luna en su propio ciclo, decide cuándo y como iluminar su cielo con la luz de la crianza y juzgar estas elecciones es como intentar capturar el viento con las manos: una tarea ¡imposible!, el tren no nos deja, es una decisión que cada quien toma en el momento que lo desea y no hacerlo es una elección que también debe ser respetada. La maternidad, con su encanto y sus desafíos, no es un juicio en el tribunal de la sociedad, es una danza libre de corazones valientes que enfrentan la incertidumbre del que pasara mañana, dejemos de lanzar piedras desde nuestras torres de opiniones y abracemos la diversidad de experiencias, en la penumbra de nuestras percepciones limitadas, recordemos que la maternidad ajena es un poema sagrado que solo puede ser leído con el corazón, no juzgado con la mente.

Apoya a nuestros escritores donando en el siguiente link de VAKI:


Deja un comentario


Descarga el escrito en PDF a continuación:


Sobre el Autor:

Otras Columnas:

Deja un comentario